“Una de las cosas que siempre resulta injusta en esta comparación es que se habla de la energía que se necesita para entrenar un modelo de IA. Pero también se necesita mucha energía para entrenar a un humano”, comentó. “Se necesitan unos 20 años de vida, y toda la comida que se consume antes de ese tiempo, para volverse inteligente”.
La comparación suscitó comentarios y críticas contra Altman. El cofundador y científico jefe de la compañía de software india Zoho Corporation, dijo que no quería ver “un mundo donde equiparemos una pieza de tecnología con un ser humano”.
Además, las cifras no demuestran que se trate de un asunto equiparable. De acuerdo con datos del Fondo Monetario Internacional, el consumo de centros de datos del mundo en 2023, tan solo un año después del lanzamiento de ChatGPT, ya había alcanzado niveles similares a lo que consumen países como Alemania o Francia.
Por este hecho, algunas naciones están rechazando proyectos de desarrollo de centros de datos. La semana pasada, por ejemplo, el ayuntamiento de San Marcos, en Texas, declinó un proyecto de centros de datos que se valoraba en unos 1,500 millones de dólares, en donde la oposición pública fue clave.
A pesar de toda esta controversia, OpenAI sigue ampliando su alcance. Este lunes firmó una serie de asociaciones con Accenture, Boston Consulting Group, Capgemini y McKinsey para implementar su plataforma empresarial, Frontier, en estas compañías de consultoría, que son de las más grandes del sector a nivel mundial.