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Reseña Oura Ring 4: el bienestar deja de ser intuición y se vuelve dato

El anillo inteligente ayuda a dormir mejor, entender el estrés y leer señales del cuerpo con más claridad, pero también nos vuelve más exigentes.
lun 16 marzo 2026 08:00 AM
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La empresa finlandesa Oura llegó hace unas semanas de manera oficial a México. (Foto: Eréndira Reyes )

Probé el Oura Ring 4 durante más de un mes, prácticamente sin quitármelo, ya que lo usé 24/7 y solo me lo retiraba para bañarme. Quería probarlo en un momento muy específico de mi entrenamiento, mientras busco pasar de correr 21 a 30 kilómetros, así que no lo abordé como un accesorio de moda ni como un gadget curioso, sino como una herramienta para entender mejor qué estaba pasando con mi descanso, mi recuperación y mi cuerpo.

La primera impresión fue buena, empecé usándolo en el dedo índice y después lo cambié al anular, pero las métricas se mantuvieron muy similares. También me sorprendió que no me estorbara ni siquiera haciendo pesas.

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En sueño es donde el Oura ha construido buena parte de su reputación, el anillo me pareció preciso y sobre todo mucho más fácil de integrar a la rutina nocturna que un smartwatch como el Apple Watch, ya que mientras el reloj sigue sintiéndose como un dispositivo que llevas puesto, el anillo desaparece. No recuerdo momentos en que exagerara de forma evidente lo que dormí, aunque sí produjo un efecto secundario curioso, me hizo más consciente de mis horas de descanso, y a ratos esa conciencia se parecía un poco a la ansiedad.

Pensaba que dormía bien, pero ver una calificación menos favorable podía tensionarme más de la cuenta. Aun así, tuvo un efecto concreto, ya que empecé a dormirme 30 minutos antes de lo habitual y eso se reflejó en cómo me sentía después, con más energía, más descanso y mejor recuperación.

La aplicación cruza sueño, estrés, frecuencia cardíaca, temperatura, actividad y recuperación para construir una narrativa diaria sobre tu cuerpo. En mi caso, eso fue especialmente útil en dos frentes. El primero fue el estrés, pues hubo días en que el anillo detectó con bastante lógica que estaba más cargada y me sugirió bajar el ritmo o relajarme más.

El segundo fue en el ciclo menstrual, ya que tener esa información visible desde la pantalla principal de la app me ayudó a relacionar mejor mi rendimiento físico con la fase del ciclo en la que estoy y darme cuenta que en fases como folicular mi cuerpo está más activo.

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En actividad física, sin embargo, el Oura Ring 4 no reemplazó a mis otros dispositivos. El registro principal de entrenamientos lo sigo haciendo en la app del iPhone, y el anillo funcionó más como un complemento que como el centro del entrenamiento.

Sí detectó caminatas largas y también registró siestas, algo útil para completar la fotografía del descanso. Pero su valor no está en ofrecer el detalle deportivo de un reloj con GPS o métricas en tiempo real, sino en otra cosa, pues me ayudó a entender mejor cómo llegaba a entrenar.

Por eso me parece más útil para alguien que ya corre, que busca subir de distancia, se prepara para un Hyrox o que quiere cruzar bienestar con actividad física, que para quien busca una herramienta puramente deportiva.

Tal vez por eso el mercado aún es de nicho, ya que los smart rings son una categoría muy pequeña frente a los relojes inteligentes, pero están creciendo mucho más rápido. IDC estimó, que en 2025 se enviaron unos 4.3 millones de anillos inteligentes en el mundo, frente a 163.5 millones de smartwatches, es decir, el volumen de los anillos equivale apenas a alrededor de 2.6% del mercado de relojes.

Al mismo tiempo, IDC señaló que los envíos de smart rings crecieron cerca de 49% en 2025, frente a alrededor de 6% en smartwatches. La lectura de los analistas es que el reloj sigue dominando porque es una categoría mucho más madura y versátil, con pantalla, pagos, notificaciones, GPS y usos deportivos más robustos, pero el anillo está encontrando una ventana de crecimiento en consumidores que quieren monitoreo de salud más discreto, más pasivo y menos invasivo.

Dentro de esa categoría, Oura informó en septiembre de 2025 ya había superado los 5.5 millones de anillos vendidos, que en 2024 reportó más de 500 millones de dólares en ingresos y que esperaba llegar a 1,000 millones de dólares en ventas en 2025.

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La app es clave en Oura Ring

Muchas veces las aplicaciones son el gran gancho de los wearables y eso me pasó con el Oura Ring, ya que la app me pareció clara, bien organizada y útil, pero por momentos también abrumadora por la cantidad de datos que reúne.

A veces sentía como si tuviera a un coach regañándome con amabilidad. La suscripción me parece justificable solo si hay un objetivo claro detrás, como puede ser dormir mejor, preparar una carrera más larga, seguir tu ciclo menstrual o entender mejor el estrés, porque de lo contrario la experiencia puede resultar excesiva.

La batería, en cambio, sí me pareció una fortaleza, pues en más de un mes de uso 24/7 la cargué aproximadamente tres veces, lo suficiente para que nunca se sintiera como otro dispositivo dependiente del cargador.

Sí compraría el Oura Ring 4 porque me ayudó a volverme más consciente de mi cuerpo y a tomar decisiones concretas, como dormirme antes o leer con más cuidado mis momentos de estrés y recuperación.

También me parece un producto especialmente interesante para personas que ya están involucradas en el deporte, para quienes quieren entender mejor su ciclo menstrual o incluso para mujeres que buscan embarazarse y quieren observar de manera más clara señales como temperatura y ritmo cardiaco.

Pero también deja ver algo incómodo, ya que para aprovechar de verdad un dispositivo así, hace falta tener cierto margen de tiempo, descanso y control sobre la rutina. En otras palabras, el anillo promete ayudarte a estar bien, pero también refleja una época en la que incluso el bienestar es otra variable por optimizar.

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