En paralelo, la atención del usuario se redujo 68% en dos décadas, lo que obliga a las marcas a ser más precisas y relevantes con menos tiempo de atención y retención del usuario.
De recomendadores a canal de ventas
Una de las apuestas centrales es reforzar el papel de los creadores como intermediarios comerciales. Para ello, Meta ampliará sus programas de afiliación, que permiten a influencers ganar comisiones por ventas, con integraciones a plataformas como Mercado Libre en América Latina, así como Amazon, eBay o Temu en Estados Unidos.
Además, los creadores podrán añadir enlaces directos a productos dentro de Instagram Reels, para que éstos funcionen como escaparates. La lógica de la empresa es que si más de la mitad de los consumidores ya reconoce la influencia de los creadores en sus decisiones de compra, facilitar la transacción en ese mismo entorno podría acortar el camino hacia la conversión.
Meta también prueba con experiencias que despliegan información adicional tras hacer clic en un anuncio, como reseñas, descuentos o detalles de producto, para reducir la fricción en la decisión de compra.
A esto se suma la expansión de herramientas como “product showcase”, que utiliza IA para transformar catálogos en anuncios dinámicos y personalizados. El objetivo es automatizar procesos creativos y mejorar el rendimiento sin requerir mayores recursos por parte de las marcas.
También hay nuevas opciones de compra de anuncios con ventanas de alta visibilidad de hasta 24 horas, diseñadas para coincidir con picos de atención en eventos clave como lanzamientos o temporadas comerciales.
Aunque Meta presenta estas herramientas como una evolución natural de su ecosistema, también es una respuesta a la competencia con plataformas como TikTok y YouTube en la economía de la atención y los creadores.