En Estados Unidos, las acciones de Atlassian Corp, conocida por sus herramientas de colaboración, cayeron un 50% desde principios de enero a mediados de febrero. Forrester explica que esta retirada de los inversionistas responde al temor de que las empresas SaaS dejen de ser la opción preferida ante los agentes de IA.
Asimismo, agrega que el modelo tradicional de pago por usuario podría quedar obsoleto, lo que provocaría una disminución de los ingresos. Además, apunta que en el futuro los productos SaaS serán demasiado complejos y los usuarios tendrán dificultades para gestionar la proliferación de cientos de aplicaciones que no se comunican entre sí, algo que los inversores apuestan a que empresas nativas de IA resuelvan.
Sin embargo, para Upton este fenómeno no marca el fin de esta industria, sino una transformación donde la IA deja de ser una herramienta aislada para convertirse en la interfaz principal, desplazando al aplicativo tradicional de la vista directa del usuario para ubicarlo como un motor de ejecución invisible pero vital.
De acuerdo con el ejecutivo, el cambio fundamental reside en la capa de interacción. Antes, el usuario operaba directamente el software; hoy, esa "punta del iceberg" es capturada por modelos de lenguaje
"Antes la interacción del usuario era con el aplicativo del SaaS de forma directa. Hoy eso tiende a desaparecer; la capa de interacción es con OpenAI o alguno de todos estos grandes LLM que nosotros conocemos. El SaaS no es más la punta del iceberg, es una capa por debajo de ejecución", menciona.
Esta evolución, continúa, beneficia a las organizaciones, pues permite que la IA actúe como una "torre de control" que orqueste procesos complejos a través de los cientos de aplicativos fragmentados que suelen tener las grandes empresas.