“Mantenemos el cifrado de extremo a extremo, lo que significa que nadie puede ver las conversaciones que los usuarios mantienen, sin embargo, muchos tenían esta duda sobre qué pasaba cuando consultaban algo con Meta AI”, apuntó el ejecutivo.
Google también ha integrado Gemini en Google Messages, donde los usuarios pueden pedir ayuda para redactar mensajes, planear eventos o generar ideas sin salir de la app. Además, la compañía añadió controles como los chats temporales en Gemini.
Con ese telón de fondo, Meta intenta colocar a WhatsApp en una posición particular. La compañía no solo quiere que Meta AI esté disponible dentro de una de las aplicaciones de mensajería más usadas del mundo, sino que pueda usarse para preguntas delicadas sin romper la promesa de privacidad que hizo popular al servicio.
El funcionamiento se basa en una tecnología que Meta denomina tratamiento privado, que significa que cuando una persona inicia un chat incógnito con Meta AI, se crea una conversación separada y temporal que solo el usuario puede ver. Los mensajes se procesan en un entorno seguro, las conversaciones no se guardan y, de manera predeterminada, desaparecen.
A diferencia de otros asistentes que viven en aplicaciones separadas, Meta AI puede insertarse en espacios donde ya ocurren conversaciones familiares, laborales, comerciales y comunitarias. Eso puede volver la IA más útil y cotidiana, pero también eleva las exigencias sobre qué datos se procesan, quién puede verlos y cuánto tiempo permanecen disponibles.
Meta también adelantó que, en los próximos meses, presentará una función de chat paralelo protegido. Esta herramienta permitirá pedir ayuda privada a Meta AI dentro de una conversación existente, con contexto sobre lo que se está discutiendo, pero sin interrumpir el chat principal.
En paralelo, la tecnológica desactivó el cifrado de extremo a extremo en los mensajes directos en Instagram, una decisión que fue cuestionada por expertos en ciberseguridad en todo el mundo.