Cada año, más de 390,000 docentes se sientan frente a un examen que puede definir su futuro laboral: la evaluación de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM). Compiten por una plaza, una promoción o un incentivo salarial en un sistema donde las diferencias de décimas separan a quienes logran su objetivo de quienes no. Según datos de la Secretaría de Educación Pública, solo en el proceso de admisión a educación básica 2024-2025 se registraron 157,000 aspirantes, y cerca del 40% de las plazas asignadas fueron temporales, no definitivas. En promoción vertical (para puestos de dirección o supervisión), menos del 19% logró ascender en el mismo ciclo escolar.
La evaluación del USICAMM se enfoca en la normativa educativa y en los principios de la Nueva Escuela Mexicana, no en la asignatura que el docente imparte. De acuerdo con Fernando Galván Medina, director general de Intelligent Chatbots, una compañía que ha trabajado con diferentes tecnológicas en proyectos sociales, las guías de estudio oficiales para el examen de admisión de educación básica se publicaron apenas hace tres semanas. Los maestros llevan meses preparándose con materiales del ciclo anterior, sin certeza de qué habrá cambiado.