Del veto en smartphones al renacimiento en IA
En 2019, el veto estadounidense tuvo un duro impacto para la división de consumo de Huawei al privarla de los servicios de Google y de componentes esenciales. En términos financieros, la empresa perdió cerca de 30,000 millones de dólares en ingresos anuales durante el periodo más crítico de las sanciones.
Por otra parte, su negocio de teléfonos inteligentes, que disputaba el primer lugar mundial, sufrió una contracción del 50% en su facturación hacia 2021, lo que obligó a la dirección a buscar fuentes alternativas de capital de manera urgente y fue así como apostó por la carrera de los semiconductores con apoyo del gobierno.
Amber Liu, analista de la firma de investigación Canalys, señala que la resiliencia de Huawei demostró la ineficacia de las sanciones occidentales para destruir a un gigante con respaldo estatal y agrega que el regreso de la marca al mercado de dispositivos premium con procesadores nativos valida su capacidad para reconstruir cadenas de suministro complejas desde cero.
En la actualidad, la ofensiva de Estados Unidos contra los chips de Inteligencia Artificial en China guarda similitudes con la crisis de los smartphones, pero opera en un terreno más complejo, pues mientras que las restricciones de 2019 atacaron el ecosistema de software y los componentes de consumo masivo, las sanciones vigentes bloquean el acceso a la infraestructura crítica, como las herramientas de litografía avanzada.
A pesar de ello, Huawei se convirtió en la empresa con la que las tecnológicas chinas están reemplazando los procesadores de Nvidia a partir de su serie Ascend, tal como sustituyó los microchips estadounidenses en sus dispositivos móviles.
Así, cuando Washington prohibió la venta de los chips más potentes de Nvidia, como el A100 y el H100, al mercado chino y la veda desabasteció a las grandes firmas tecnológicas asiáticas, Huawei aprovechó el vacío comercial con su línea de procesadores Ascend, que ha demostrado una capacidad de procesamiento competitiva para el entrenamiento de grandes modelos de lenguaje, la base de la IA generativa.
Paul Triolo, analista de tecnología y geopolítica, explica que si bien las restricciones de Washington eliminaron las opciones externas para las empresas chinas, esta situación generó un mercado cautivo para Huawei, que ahora tiene la ventaja de poder vender gran parte del hardware de IA que produce.
Cabe destacar que su camino no está completo sin la participación de importantes socios, como SMIC, la principal empresa fabricante de semiconductores en China y cuyas acciones subieron un 7.6% el lunes, tras el anuncio de la nueva arquitectura LogicFolding.
No obstante, SMIC también enfrenta restricciones como el hecho de que no puede tener acceso a las máquinas de ultra litografía avanzada de ASML, necesarias para fabricar chips más eficientes y pequeños, y es precisamente ese el principal obstáculo del gigante asiático en la carrera tecnológica con Estados Unidos. A corto plazo, concluye Brady Wang, director asociado de Counterpoint Research, “China podría reducir la brecha con los líderes globales, pero aún persistirá una brecha tecnológica con los nodos más avanzados”.