Gabriel Orué, director de servicios de energía de Veolia para Latinoamérica, explica que la infraestructura necesaria para estos centros de datos es similar a la de un polo industrial, por lo que su expansión se encuentra con barreras como las limitaciones de lugar y, más importante, de energía y recursos, un problema que Querétaro ya enfrenta debido a la concentración de estas inversiones.
El especialista señala que el núcleo del problema reside en la interdependencia entre agua y electricidad, porque las tecnologías de enfriamiento que reducen el consumo energético suelen elevar drásticamente la demanda hídrica y agotar los acuíferos locales, comenta. Sin embargo, los sistemas de enfriamiento por aire ahorran agua, pero disparan la factura eléctrica y reducen la eficiencia del centro.
"Con los sistemas de enfriamiento de condensado por agua”, puntualiza, “hay mayor consumo (hídrico), pero eso es más eficiente en cuanto a energía. Pero esto genera un dilema: si quieres ser eficiente en energía y reducir costos de climatización, consumes más agua, pero si vas por el enfriamiento a través de aire se consume más electricidad".
En promedio, un centro de datos de 1 mW con un sistema de refrigeración típico a base de agua puede consumir alrededor de 25 millones de litros de agua al año, según datos expuestos por el diario The Guardian . Hoy en día, la capacidad de los centros de datos en México es de 279 megawatts a lo largo del país. Es decir, este año la industria podría consumir alrededor de 304 millones de litros de agua si todas utilizan este tipo de enfriamiento.
Una estrategia circular con aguas residuales
Orué apunta que ante este tipo de problemas, y para no detener el progreso de la industria, se requiere implementar estrategias de economía circular y uno de los ejemplos más relevantes es el tratamiento de aguas residuales, ya que de esta manera es posible evitar el uso de agua de pozos y así reducir el impacto ambiental en zonas áridas.