Hace un par de semanas, Trump detalló que las compañías de IA deberán compartir voluntariamente todos aquellos nuevos modelos con capacidades avanzadas hasta 30 días antes de proporcionar acceso a otros socios.
De acuerdo con un vocero de la Casa Blanca, este decreto refleja el “enfoque de sentido común de Trump de colaborar con la industria para equilibrar la innovación y la seguridad, consolidando el continuo dominio global de Estados Unidos en IA y ciberseguridad”.
Al respecto, Ghodsi acepta que la IA se ha convertido en un dispositivo político e incluso un asunto de relevancia geopolítica, por lo cual los gobiernos están priorizando sus agendas cuando se relacionan a este tema. “La IA se analiza ahora bajo la lente de la seguridad del Estado”, afirma.
En un comunicado, Chris Lehane, director global de asuntos públicos de OpenAI, señaló que el decreto es un “paso importante hacia adelante para la IA y subraya que la seguridad y la innovación deben avanzar de la mano para garantizar el liderazgo continuo de Estados Unidos en IA”.
Antes de este decreto, el gobierno de Trump había adoptado un enfoque menos intervencionista en la regulación de la IA. Sin embargo, la presentación del modelo Mythos, de Anthropic, encendió las alarmas por su capacidad de explotar las vulnerabilidades de ciberseguridad.
De hecho, esta misma semana la empresa suspendió el acceso a Fable 5 , una versión limitada de Mythos, porque el gobierno consideró que se trata de un riesgo para la seguridad nacional.
Según la disposición de Trump, en virtud del control de exportaciones, se ordenó cortar el acceso a estos modelos para "todo ciudadano extranjero, dentro o fuera de Estados Unidos", incluidos "los empleados extranjeros" de Anthropic, razón por la cual la firma se vio obligada a “desactivar de forma abrupta” ambos modelos para sus clientes.