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La IA atrae a la inversión mexicana con chips y centros de datos

El cuello de botella tecnológico representa una de las oportunidades del capital privado nacional de diversificar sus portafolios hacia la infraestructura física que requiere la IA.
Un grupo de inversionistas analizando cifras de mercado para invertir en infraestructura de IA.
La IA ya es el tercer sector con mayor inversión en el ecosistema mexicano de capital privado, según la Amexcap. (Foto: Generada con la IA de Google Flow)

El interés de los grupos financieros y fondos de inversión mexicanos por posicionarse en el mercado internacional de tecnología está atravesando una transformación estructural. Tradicionalmente enfocados en activos inmobiliarios, deuda corporativa o mercados públicos locales, los inversionistas institucionales en el país están dirigiendo su capital hacia la infraestructura de la Inteligencia Artificial .

De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap), la IA ya es el tercer sector con mayor inversión en el ecosistema mexicano de capital privado, solo detrás de las categorías de fintech y comercio electrónico.

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En total, durante 2025, la industria del venture capital invirtió 1,614 millones de dólares en startups mexicanas y arrancó el primer trimestre del 2026 con otros 525 millones de dólares, y si bien en los últimos 15 años fintech y comercio electrónico han dominado el capital emprendedor, la IA está ganando terreno hasta el punto de ser una de las verticales que “definirán la próxima década”, afirma la Amexcap.

“Los centros de datos hoy concentran el flujo de inversión más grande y visible del mercado”, explica Arturo Villarreal Portillo, subdirector de inversiones y producto de Operadora VALMEX de Fondos de Inversión. “Moody's estima que el gasto de capital de los hiperescaladores estadounidenses llegará a 700,000 millones de dólares en 2026, seis veces lo invertido en 2022 y ese gasto se traduce en demanda de chips, memoria, energía y espacio que no se tenía previsto”.

Por su parte, Carlos Cadena, socio director en la firma de capital de riesgo Volantis Capital Management, señala que la creación de valor económico ya no proviene únicamente del desarrollo de software o aplicaciones de consumo, sino de la capa física del cómputo, es decir, de los semiconductores, unidades de procesamiento especializado, almacenamiento de memoria de alto ancho de banda y centros de datos de última generación.

"Muchos grupos financieros de México han estado buscando activamente invertir en empresas privadas de este sector, buscan expandir su localización de capital. Este sector está bastante caliente y por ello muchos grupos están buscando tener más inversión ahí", comenta Cadena.

Asimismo, resalta que la expansión geográfica refleja una maduración de inversión para los grupos locales, que buscan diversificar su portafolio en activos alternativos de tecnología avanzada para no quedar fuera de la ola global de innovación y agrega que la oportunidad radica en acceder a valuaciones de etapas privadas antes de que estas compañías ejecuten ofertas públicas iniciales.

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La IA es una oportunidad para el capital mexicano

Villareal señala que no existe una única forma de financiar proyectos de IA. “En desarrollo y construcción, la fase de mayor riesgo, debe predominar el capital de patrocinadores junto con fondos de infraestructura y capital privado, incluyendo incluso crédito bancario de construcción como complemento”, explica.

En medio de este contexto, históricamente el acceso a las rondas de financiamiento más exclusivas de Silicon Valley estaba restringidas a fondos estadounidenses muy consolidados. Sin embargo, la magnitud del capital requerido para construir la infraestructura física de la IA ha abierto la puerta a vehículos de inversión de Latinoamérica y México que buscan alianzas para invertir.

Un ejemplo, cita Cadena, es el papel de firmas globales con fuerte presencia en México, como General Atlantic, un fondo de capital privado que encabezó la ronda de financiamiento Serie F de SambaNova Systems, una de las empresas de arquitectura de chips e inferencia más destacadas en el ecosistema estadounidense.

Otro caso es el de Volantis Cap Management, la cual invierte en desarrollo y aplicación de circuitos integrados de aplicación específica (ASIC, en inglés) diseñados para IA, los cuales tienen un uso generalizado para diversos sectores.

Otros ejemplos importantes del sector nacional son Ignia, un fondo puente de inversión tecnológica entre México, Estados Unidos y Latinoamérica, al igual que Wollef, Angel Ventures y SinergIA Ventures, que inyecta capital a corporativos que comienzan a usar IA en el país.

Por su lado, el especialista de VALMEX rescata que México ya cuenta con vehículos para dirigir la inversión nacional hacia operadores globales de data centers con la finalidad de capturar el impulso de esta tendencia digital.

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“Los CKD, CERPI y FIBRAs permiten canalizar ahorro local de largo plazo hacia este tipo de activos, y la coinversión con las afores ya ha atraído a gestores internacionales reconocidos”, explica y agrega que en esta lógica, “el joint venture es complementario, pues el operador global aporta tecnología, ejecución y relación con los hiperescaladores, mientras el socio local aporta capital en pesos, terreno, permisos y conocimiento regulatorio y energético”.

Las inversiones de IA no deben apuntar solo al software

En este panorama de mayor interés por la tecnología, la perspectiva del Cadena implica asignar un porcentaje sistemático de capital a la cadena de valor de la IA, la cual abarca no solo el desarrollo de modelos algorítmicos, sino también la infraestructura de semiconductores, centros de datos y suministro de energía limpia.

Además, el contexto macroeconómico respalda su diagnóstico, pues la industria global vive un boom del hardware, alimentado por la escasez severa de chips, memoria de alto rendimiento y capacidad eléctrica, incluso al punto de que las empresas fabricantes cuentan con listas de espera de miles de millones de dólares comprometidos por varios años, lo que garantiza un flujo constante de ingresos.

Por ello, la búsqueda de exposición de los grupos financieros mexicanos a la inversión en hardware e infraestructura estadounidense representa una decisión estratégica de posicionamiento regional. “Al participar en el financiamiento de la infraestructura que sostiene la Inteligencia Artificial global”, concluye Cadena, “México fortalece su papel como socio financiero e industrial indispensable en el bloque de América del Norte”.

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