En México, quienes estudiaron formación docente perciben un salario promedio de 20,351 pesos mensuales en 2026, de acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP). En contraste, un creador de contenido educativo exitoso puede generar entre 2,000 y 3,000 dólares, calcula Julio Ríos, conocido como JulioProfe, quien enseña matemáticas en YouTube.
De las aulas a YouTube: así ganan dinero los maestros que enseñan en internet
Los ingresos de un canal educativo dependen tanto del número de reproducciones como del tipo de contenido. Un análisis de AIR Media-Tech , basado en datos de YouTube Studio de 300 canales entre mayo de 2025 y mayo de 2026, encontró que los canales de educación y ciencia obtuvieron una mediana de 10.22 dólares por cada 1,000 reproducciones, frente a 2.30 dólares para el conjunto de los canales estudiados.
Las estimaciones sobre JulioProfe ilustran cómo pueden variar estos ingresos. HypeAuditor calcula que el canal generó entre 828 y 1,134 dólares en septiembre de 2026, mientras que vidIQ estima ingresos publicitarios cercanos a 877 dólares mensuales en octubre. Estas cifras son aproximaciones de terceros, no pagos confirmados por el creador, y no necesariamente incluyen sus colaboraciones con marcas, cursos o conferencias.
La monetización también depende del formato. YouTube asigna a los creadores el 55% de los ingresos netos por publicidad de los videos tradicionales y el 45% de los ingresos que les corresponden por anuncios en Shorts . Por eso, acumular seguidores no garantiza un salario fijo ni ingresos constantes cada mes.
La publicidad, sin embargo, no es la única fuente de ingresos. JulioProfe ofrece membresías de aproximadamente 1, 4 y 8 dólares mensuales, además de colaboraciones comerciales, como su participación como embajador de Casio en Colombia.
En México, Daniel Carreón también ha convertido su experiencia como profesor en una actividad que va más allá de los videos. “Con el tiempo, la calidad y el alcance de mi trabajo hicieron que surgieran cada vez más oportunidades, como conferencias, charlas, clases y cursos”, explica a Expansión.
Para los maestros que permanecen en el sistema educativo, los ingresos tienen una composición distinta. Aunque la SEP proyecta un salario promedio de 20,351 pesos mensuales para 2026, las percepciones de los docentes también incluyen prestaciones y otros conceptos que van más allá del sueldo tabular.
El Presupuesto de Egresos de la Federación permite ver esa diferencia. Para un profesor de enseñanza secundaria de la zona económica II, Hacienda registra 7,917 pesos mensuales en sueldos y salarios, y 16,631 pesos en prestaciones, para un total de 24,548 pesos brutos en percepciones ordinarias. De esta última cantidad, 13,485 pesos corresponden a condiciones de trabajo y otras remuneraciones. Se trata de una categoría presupuestaria específica, no de un promedio nacional ni de un monto que necesariamente reciba íntegramente el trabajador.
Para el personal docente de educación básica con plazas transferidas a los estados, el Diario Oficial de la Federación (DOF) publicó el 23 de julio los incrementos salariales de 2026: 4% al sueldo tabular y un fortalecimiento adicional de 1% con vigencia desde enero, además de otro 2% a partir de septiembre, el mismo acuerdo contempla también aumentos en prestaciones, cuyo monto depende de la categoría y jornada del trabajador.
Entre los ajustes establecidos se encuentran incrementos mensuales de 66.35 pesos para material didáctico, 59.50 pesos para despensa y 59.80 pesos para previsión social múltiple, aplicables a las categorías docentes de jornada.
La Compensación Nacional Única aumentó 1,183.20 pesos hasta alcanzar 13,015.40 pesos netos anuales, distribuidos en dos pagos cuyos importes representan aumentos sobre conceptos existentes y no el valor total de las prestaciones.
La diferencia es relevante al comparar ambas actividades ya que, mientras el ingreso de los profesores asalariados se integra conforme a tabuladores, categorías y prestaciones, los creadores educativos dependen de la publicidad, las membresías y sus acuerdos comerciales.
Por ello, la comparación entre ambos modelos laborales no se limita a cuánto dinero pueden generar porque mientras los profesores asalariados tienen remuneraciones sujetas a tabuladores, categorías y prestaciones, los edutubers dependen de la publicidad, la contratación de servicios y los acuerdos comerciales, sin que las plataformas les garanticen ingresos mensuales o prestaciones laborales.
La remuneración de los docentes mexicanos también cambia según el nivel educativo, ya que de acuerdo con cifras del IMCO, quienes estudiaron formación docente para preescolar registran ingresos laborales promedio de 17,620 pesos mensuales, frente a 18,193 pesos para primaria y 19,479 pesos para secundaria.
Del crecimiento de los edutubers a sus desafíos
El crecimiento de los edutubers, por otro lado, también plantea un desafío pedagógico, pues para Juan Medina Molina, la popularidad puede incentivar explicaciones cada vez más breves, aunque no todos los temas pueden comprenderse en unos segundos.
“Yo soy profesor universitario en una universidad pública y doctor en matemáticas, y sé perfectamente que en 1 minuto no se puede dar una explicación detallada”, comparte y agrega que su preocupación es que algunos contenidos prioricen los trucos para resolver ejercicios sobre la comprensión de los conceptos.
Por otro lado, Iris Cristina Peláez Sánchez, especialista de la Coordinación de Universidad Abierta y Educación Digital de la UNAM, coincide en que las métricas de las plataformas no permiten evaluar por sí solas los resultados educativos.
“Un video puede alcanzar millones de reproducciones, pero su verdadero valor educativo está en lo que esas personas logran comprender y hacer después de verlo”, explica a Expansión.
La discusión cobra relevancia en México, donde solo el 30% de los estudiantes de 15 años alcanzó el nivel básico de competencia en matemáticas, frente al 65% del promedio de los países de la OCDE, según los resultados de PISA 2025 , publicados en septiembre de 2026. La proporción mexicana disminuyó cuatro puntos porcentuales respecto de 2022, un rezago que pone sobre la mesa la importancia de evaluar cuánto aprenden realmente los estudiantes y no únicamente cuántas reproducciones acumulan los videos educativos.
Por otro lado, la llegada de la IA es capaz de resolver ejercicios y responder preguntas en segundos, pero plantea un nuevo desafío para los edutubers: ofrecer algo más que respuestas inmediatas. “La IA es útil si sabes; en otro caso puede hacer que aprendas cosas pero no tengas una formación completa y adecuada”, advierte Medina Molina.
Para Peláez Sánchez, el valor de estas plataformas también está en acercar el conocimiento a quienes antes tenían dificultades para acceder a él. “Uno de los mayores valores de los videos educativos en plataformas como YouTube o TikTok es precisamente su capacidad para democratizar el acceso al conocimiento”, dice.
En un negocio donde las reproducciones se traducen en ingresos y los seguidores en oportunidades comerciales, la especialista plantea una medida distinta del éxito: “El valor de un video educativo no está en qué tan complejo sea lo que explica, sino en qué tanto logra que las personas comprendan, se apropien de ese conocimiento y puedan utilizarlo”.
De profesores a creadores con millones de seguidores
Antes de que existiera el término edutuber, Juan Medina Molina ya grababa explicaciones de matemáticas en España.
Comenzó en 2005, cuando YouTube apenas iniciaba, y recuerda que los estudiantes podían tardar una hora en descargar un video de 10 minutos. “Muchos jóvenes se sorprendieron gratamente de poder acceder a explicaciones en vídeo que podían repetir tantas veces como deseaban”, cuenta a Expansión.
El profesor universitario y doctor en matemáticas identifica esa posibilidad de repetir una explicación como una de las primeras ventajas de la enseñanza digital, por lo que su trabajo inspiró a otros docentes, entre ellos JulioProfe, quien comenzó a publicar videos en 2009 para apoyar a los alumnos que faltaban a clases, se distraían o necesitaban repasar un procedimiento.
Para Carreón, el alcance de las plataformas también transformó su trayectoria profesional dado que, “llegó un momento en el que tenía dos trabajos que me apasionaban, pero que también exigían mucho tiempo y dedicación, por lo que después de 15 años de ejercer como docente, tomé la difícil decisión de dedicarme por completo a la creación de contenido educativo”, explica a Expansión.
Dejar el salón de clases no fue sencillo. “Fue una decisión que me causó mucha tristeza, porque lo que más disfrutaba de mi profesión era el contacto directo con mis alumnos, convivir con ellos y acompañarlos en su aprendizaje”, recuerda. Sin embargo, encontró en las redes sociales la posibilidad de continuar enseñando y llegar a millones de estudiantes.
Ese público no está integrado únicamente por menores de edad, pues de acuerdo con estadísticas de audiencia compartidas por Carreón a Expansión, durante los últimos 28 días el 33.6% de las vistas de sus contenidos correspondió a usuarios de 25 a 34 años y otro 25% a personas de 35 a 44 años. En cambio, el grupo de 13 a 17 años representó el 7.3%, por lo que el creador dice que entre sus seguidores también hay padres de familia y docentes.
La expansión de estos contenidos ocurre en un país donde 104.9 millones de personas de seis años o más utilizaron internet durante 2025, equivalentes al 86.1% de esa población, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) , publicada por el INEGI en junio de 2026.
Pero la conectividad no garantiza las mismas oportunidades para todos ya que la encuesta también encontró que el uso de internet alcanzó al 88.9% de la población urbana, frente al 75.2% de la rural, una diferencia que condiciona el acceso a materiales educativos digitales.
Los retos de vivir de enseñar en Youtube
Aunque los canales educativos pueden reunir millones de suscriptores, mantener sus ingresos se ha vuelto un desafío. Julio Ríos, conocido como JulioProfe, reconoce que la monetización de YouTube ha disminuido y que algunos de sus colegas han regresado a las escuelas y universidades porque ya no pueden sostenerse únicamente de la publicidad digital.
Ríos, quién acumula más de 5.5 millones de suscriptores en su canal principal, reconoce que los ingresos en Youtube han disminuido y que algunos de sus colegas han regresado a las escuelas y universidades porque ya no pueden sostenerse únicamente de publicidad digital.
“Mis ingresos han disminuido con la llegada de otras plataformas como TikTok donde los formatos verticales son más rápidos y uno que está acostumbrado a contenidos verticales, si nos cuesta trabajo adecuarnos a otros formatos”, menciona JulioProfe en entrevista con Expansión.