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Las ventajas psicológicas de aprender a ordenar como Marie Kondo

Para ser justo contigo, no te dispongas a ser perfecto. No eres la especialista de la serie de televisión y, por si no lo habías notado, nunca lo serás.
marie kondo
Nuestro ánimo puede mejorar a través de actividades de dominio, aquellas que tal vez no sean tan divertidas en el momento, pero que nos dejan una intensa sensación de logro una vez que las terminamos.

(CNN) — Es muy probable que Marie Kondo todavía estuviera en pañales cuando Regina Leeds comenzó a dedicarse a esto.

La organización fue la "chamba secundaria" de Leeds a partir de enero de 1988, mientras esperaba volverse actriz de tiempo completo. Los asistentes a las fiestas de Los Ángeles alzaban las cejas o lucían confundidos cuando ella les contaba a qué se dedicaba.

Sin embargo, esa idea novedosa de negocio se volvió una carrera exitosa. Diez libros después, entre ellos su bestseller de 2008, One Year to an Organized Life, Leeds conoce tan bien como cualquiera el poder de organizar. Ella transformó a sus clientes décadas antes de que Kondo se pusiera de moda en Estados Unidos y de que todos hablaran de los libros sobre "la magia del orden" y la nueva serie de Netflix de la asesora japonesa.

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"Creamos en el mundo físico el patrón de cómo pensamos y vivimos el mundo", dijo Leeds. O, en términos más sucintos, "tus tiliches y tu tiradero son lo que está pasando dentro de ti".

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Explicó que al despejar un espacio hacemos más que ahorrar tiempo y dinero; elevamos nuestra autoestima y hacemos que la energía se mueva; nos abrimos al cambio; y estamos en una mejor posición para desarrollar nuestro potencial.

Esa es la razón por la que Leeds, quien dedicó un año a recorrer Los Ángeles con un maestro de Feng Shui y considera que la organización es una actividad espiritual, es conocida como "la Organizadora Zen".

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El lema de su empresa es: "Paz interior a través del orden exterior".

El respaldo de los psicólogos

No hay que ser organizador profesional ni experto en Feng Shui para entender el valor de poner orden. Hay una ventaja psicológica, de acuerdo con los científicos.

Michael Tompkins es psicólogo y codirector del Centro para las Terapias Cognitivas de la Zona de la Bahía de San Francisco. Ha escrito dos libros sobre la acumulación y ha figurado en varios episodios de la serie de televisión Acumuladores.

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Aunque la acumulación es una cosa muy diferente, sin mencionar que se la considera un trastorno mental, Tompkins puede hablar de por qué poner orden ayuda a que la gente se sienta tan bien.

Tompkins explicó que vivimos en una "cultura de la adquisición y tal vez haya quienes, como yo, anhelan la serenidad de tener menos cosas".

Nuestro ánimo puede mejorar a través de "actividades placenteras y actividades de dominio", explicó. Convivir con los amigos, pasar el rato en la playa o ver una comedia son "actividades placenteras" que nos levantan el ánimo naturalmente. Por otro lado, las "actividades de dominio" de las que habla Tompkins son tareas que tal vez no sean tan divertidas en el momento, pero que nos dejan una intensa sensación de logro una vez que las terminamos.

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Eso es lo que Ellen Delap, organizadora profesional certificada (hay una junta directiva para eso en Estados Unidos), ha visto una y otra vez. La gente a la que ha ayudado se queda con una esperanza renovada.

"De inmediato, las personas notan cambios en su entorno. Sienten que su espacio es más ligero", dijo Delap, originaria de Houston, Texas, y actual presidenta de la Asociación Nacional de Profesionales de la Productividad y la Organización de Estados Unidos, que cuenta con casi 3,500 miembros.

El continuo del desorden

La tolerancia al desorden varía de persona a persona, de acuerdo con Tompkins. Un tiradero que hace que a una persona se le ponga la carne de gallina puede pasar completamente desapercibida para otra.

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También hay un continuo cuando se trata de nuestra propensión a adquirir y a conservar cosas, de acuerdo con Craig Sawchuck, psicólogo de la Clínica Mayo y copresidente de la División de Salud Conductual Integrada.

Dejando a un lado a personas como Kondo, en un extremo tenemos a personas que tratan de deshacerse de cosas con cierta regularidad, digamos, cada primavera. Luego, de acuerdo con Sawchuck, están los coleccionistas, quienes acumulan cosas determinadas: ropa, tazas o esferas de nieve de todas partes del mundo. Un coleccionista puede llenar un almacén o atiborrar su ático. Finalmente, en el otro extremo, está el acumulador, quien vive en un espacio poco funcional y usualmente peligroso.

Sin importar en qué parte del continuo estemos, la mayoría "tenemos buenas intenciones, pero no sabemos por dónde comenzar", dijo Sawchuck. El "efecto del revoloteo" nos lleva de cuarto a cuarto, abordando un desorden y luego otro sin obtener resultados tangibles. El "fenómeno de la postergación" nos sirve para dejar la labor de ordenar para otro día, otra semana, otro mes u —horror— otro año.

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Por eso, los expertos como Leeds, Delap y Kondo pueden ser de mucha ayuda. De acuerdo con Sawchuck, nos ofrecen una guía, una estrategia para resolver problemas y tomar decisiones (qué conservar, qué tirar y qué donar) al enfrentar nuestro desorden. Ofrecen un enfoque "para ayudarte a simplificar tu vida y reducir esa especie de perturbación visual.Una vez que empiezas a entrar en el estado de ánimo de tomar decisiones, empiezas a sentirte bien. Todas esas razones para conservar cosas, todas esas creencias de conservación empiezan a debilitarse y a disiparse", dijo.

Nos relajamos más porque nuestro entorno está más despejado, explicó. Procesamos la información de forma diferente porque visualmente hay "menos ruido para tu cerebro". Además, cuando reciclamos cosas o las donamos para los necesitados, esa especie de altruismo "puede tener un muy buen impacto psicológico en nosotros".

Ser la mejor versión de nosotros

Los expertos dicen que para ser justo contigo, no te dispongas a ser perfecto. No eres Marie Kondo y, por si no lo habías notado, nunca lo serás.

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No seas demasiado autocrítico y cuando te dediques a ordenar, no te rodees de personas que te hagan sentir culpable o que te regañen por no conservar ciertas cosas.

Crea el entorno correcto para ordenar: buena iluminación, música divertida, bocadillos saludables, mucha agua y un amigo o familiar que te apoye. Leeds recomienda que hagas pausas y te marques un punto para detenerte. Ella puede notar que los clientes están cansados cuando los ojos se les empiezan a poner vidriosos.

Organizar es una habilidad que tenemos que adquirir y pulir, explicó. Es más, es algo que hay que mantener.

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Leeds dice que "cuando vas al dentista y te enteras de que no tienes caries, no dices 'gracias a Dios que no tengo que regresar al dentista'" o lavarte los dientes otra vez. Al abrirte a una vida organizada, podemos ser la mejor versión de nosotros, dijo la Organizadora Zen. "Podemos calmar nuestro interior ordenando nuestro exterior", agregó.

"La persona promedio vive en un entorno que sabotea sus mejores esfuerzos a cada paso. Puedes lograr más cosas, más rápido y más fácil, si tu entorno literalmente te nutre y te da apoyo", puntualizó.

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