¿De dónde salió el "¿y si sí?"?
Las frases que terminan definiendo una época rara vez tienen un autor único. Surgen de manera espontánea, circulan entre miles de personas y, cuando conectan con un sentimiento colectivo, terminan instalándose en la conversación pública.
Eso parece haber ocurrido con el "¿y si sí?". Aunque no existe un autor identificado ni un momento fundacional claro, la expresión comenzó a ganar presencia en redes sociales y conversaciones entre aficionados, probablemente por su sencillez, su cadencia y su facilidad para quedarse en la memoria.
Una de las versiones más difundidas atribuye su popularización a Efraín Juárez, entonces director técnico de Pumas. Durante la Liguilla del Clausura 2026, al ser cuestionado sobre las posibilidades de su equipo de conquistar el título, respondió: "¿Y si sí? ¿Y si Pumas sí es campeón?", una frase que rápidamente comenzó a replicarse en redes sociales.
Aunque no existen evidencias de que Juárez haya acuñado la expresión, sí contribuyó a darle visibilidad en un momento en el que el futbol mexicano buscaba romper pronósticos. Con el paso de las semanas, la frase dejó de estar ligada exclusivamente a Pumas y fue apropiada por aficionados de distintos equipos.
El Mundial de 2026 terminó por darle un nuevo significado. Conforme la selección mexicana avanzó en el torneo y comenzó a ofrecer actuaciones convincentes, el "¿y si sí?" dejó de ser una referencia a un club para convertirse en una manera de expresar una ilusión compartida por millones de aficionados.
Esa apropiación colectiva explica por qué hoy resulta difícil atribuirle un origen único. Más que una frase creada por una sola persona, el "¿y si sí?" se consolidó como el nuevo lema no oficial de una afición que, por primera vez en mucho tiempo, siente que tiene motivos para creer.
Las marcas también se suben al "¿y si sí?"
El cambio de narrativa tampoco pasó desapercibido para las marcas. Conforme creció la expectativa alrededor de la Selección Mexicana, patrocinadores oficiales y empresas sin relación comercial con el equipo comenzaron a incorporar el "¿y si sí?" en sus campañas para conectar con el estado de ánimo de los aficionados.
No es casualidad. En marketing, pocas cosas tienen tanto valor como apropiarse de una conversación que ya ocurre de forma orgánica entre los consumidores. El entusiasmo que rodea al Tri reúne todos los ingredientes que buscan las marcas: buenos resultados, un Mundial en casa y una afición que volvió a ilusionarse.
Banorte, Adidas, Librerías Gandhi e Izzi son algunas de las empresas que ya han utilizado esa narrativa. En el caso de Izzi, incluso aprovechó el parecido fonético entre el nombre de la marca y la frase "¿y si sí?", transformando una conversación espontánea en una campaña fácil de recordar y compartir.
Más allá de los anuncios, el fenómeno muestra un cambio cultural. Durante años, el "sí se puede" fue la frase que sintetizó la relación entre la afición y la Selección Mexicana: un mensaje construido desde la esperanza frente a una larga lista de frustraciones. El "¿y si sí?", en cambio, ya no apela únicamente a la fe, sino a la posibilidad de que el equipo rompa una barrera histórica.
En publicidad existe una regla casi invariable: las marcas no crean las conversaciones más poderosas; las identifican y las amplifican. Cuando una expresión deja de pertenecer únicamente a las tribunas y comienza a formar parte de campañas publicitarias, suele ser una señal de que trascendió el ámbito deportivo para convertirse en un fenómeno cultural.