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¿Cómo México pasó del “sí se puede” al “¿y si sí?” en los Mundiales? El cambio que explica 2026

Una victoria histórica, el mejor arranque mundialista del Tri y un fenómeno cultural ayudan a entender por qué la ilusión dejó de sentirse como un acto de fe.
Jugadores de la selección mexicana celebrando un gol durante un partido del Mundial 2026. Hoy, México se enfrenta a Chequia.
México rompió una racha de 40 años sin ganar un partido de eliminación directa en un Mundial. (Carl Recine/Getty Images)

Durante décadas, la selección mexicana llegó a los Mundiales con un mismo lema: "sí se puede". Era la frase de una afición que nunca dejó de creer, aunque una y otra vez terminara viendo cómo el equipo se quedaba en la orilla. En el Mundial de 2026 , sin embargo, otra expresión comenzó a ganar fuerza: "¿y si sí?".

La victoria por 2-0 sobre Ecuador y el pase a los octavos de final, donde enfrentará a Inglaterra, cambiaron el estado de ánimo alrededor del Tri. Ya no se habla solo de competir o de hacer un buen papel. Por primera vez en muchos años, la conversación gira en torno a una posibilidad que antes parecía lejana: que México realmente pueda romper una de las barreras que más han marcado su historia en los Mundiales.

Ese cambio no nace únicamente de la euforia por un triunfo. También responde a lo que el equipo ha mostrado en la cancha, al peso de jugar como anfitrión y a una racha de 40 años que finalmente quedó atrás. El "¿y si sí?" ya no suena como un simple deseo, sino como una pregunta que, al menos por ahora, parece tener fundamentos.

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¿Qué cambió en el Mundial de 2026? La racha de 40 años que por fin terminó

Durante tres décadas, México construyó una reputación peculiar en las Copas del Mundo: era un equipo competitivo, pero incapaz de dar el siguiente paso.

Entre 1994 y 2018 fue eliminado de manera consecutiva en los octavos de final, mientras que en Qatar 2022 ni siquiera logró superar la fase de grupos. El llamado "quinto partido" terminó por convertirse en una obsesión para el futbol mexicano.

El "sí se puede" nació precisamente de esa realidad. Era una frase impulsada más por el deseo que por los antecedentes deportivos.

El Mundial de 2026, sin embargo, comenzó a romper varias inercias. Con el triunfo sobre Ecuador, México consiguió su primera victoria en un partido de eliminación directa desde 1986 y puso fin a una racha de 40 años sin ganar un duelo de esa instancia.

Ese no ha sido el único cambio. El equipo dirigido por Javier Aguirre ganó sus tres partidos de la fase de grupos —algo que nunca había logrado en una Copa del Mundo— y llegó a los octavos de final sin recibir un solo gol, otro registro inédito para la selección.

Por primera vez en mucho tiempo, el optimismo está respaldado por resultados. Más allá de las estadísticas, el funcionamiento colectivo, la solidez defensiva y la confianza con la que ha encarado cada partido cambiaron la percepción sobre el Tri. La conversación ya no gira únicamente en torno a la esperanza de romper una maldición; ahora existen argumentos futbolísticos para pensar que México puede llegar más lejos.

¿Cuántas veces ha perdido México en el Estadio Azteca? Los famosos "aztecazos" de la selección
La selección llegó a los octavos de final sin recibir un solo gol, un registro inédito. (Luke Hales / Getty Images)

El peso de la historia: jugar en casa y el factor Estadio Azteca

Existe otro factor imposible de ignorar: México suele firmar sus mejores actuaciones cuando es anfitrión de la Copa del Mundo, especialmente en el Estadio Azteca, hoy Estadio Ciudad de México, donde nunca ha perdido un partido mundialista.

En 1970 y 1986 alcanzó los cuartos de final jugando en casa, actuaciones que durante décadas representaron el techo histórico del futbol mexicano.

Ahora vuelve a disputar un Mundial como anfitrión y esa coincidencia alimenta la percepción de que la historia podría repetirse. La localía, el respaldo de la afición y el simbolismo del Estadio Azteca se han convertido en factores que fortalecen la confianza alrededor del equipo.

Incluso cambió el significado del "quinto partido"

Paradójicamente, el objetivo que durante años definió al futbol mexicano ya ni siquiera significa lo mismo.

Con la expansión del Mundial a 48 selecciones, el torneo incorporó una ronda adicional de eliminación directa. Eso significa que disputar el "quinto partido" ya no implica llegar a los cuartos de final, sino apenas superar la primera ronda de eliminación. El equivalente al antiguo objetivo ahora es disputar un sexto encuentro.

En otras palabras, incluso el lenguaje con el que durante décadas se midió el éxito de la selección mexicana quedó rebasado por el nuevo formato del torneo.

México enfrenta a Ecuador por un lugar en los octavos de final del Mundial 2026.
El nuevo formato del Mundial cambió el significado del llamado "quinto partido". (Edgar Negrete Lira/Cuartoscuro)

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¿De dónde salió el "¿y si sí?"?

Las frases que terminan definiendo una época rara vez tienen un autor único. Surgen de manera espontánea, circulan entre miles de personas y, cuando conectan con un sentimiento colectivo, terminan instalándose en la conversación pública.

Eso parece haber ocurrido con el "¿y si sí?". Aunque no existe un autor identificado ni un momento fundacional claro, la expresión comenzó a ganar presencia en redes sociales y conversaciones entre aficionados, probablemente por su sencillez, su cadencia y su facilidad para quedarse en la memoria.

Una de las versiones más difundidas atribuye su popularización a Efraín Juárez, entonces director técnico de Pumas. Durante la Liguilla del Clausura 2026, al ser cuestionado sobre las posibilidades de su equipo de conquistar el título, respondió: "¿Y si sí? ¿Y si Pumas sí es campeón?", una frase que rápidamente comenzó a replicarse en redes sociales.

Aunque no existen evidencias de que Juárez haya acuñado la expresión, sí contribuyó a darle visibilidad en un momento en el que el futbol mexicano buscaba romper pronósticos. Con el paso de las semanas, la frase dejó de estar ligada exclusivamente a Pumas y fue apropiada por aficionados de distintos equipos.

El Mundial de 2026 terminó por darle un nuevo significado. Conforme la selección mexicana avanzó en el torneo y comenzó a ofrecer actuaciones convincentes, el "¿y si sí?" dejó de ser una referencia a un club para convertirse en una manera de expresar una ilusión compartida por millones de aficionados.

Esa apropiación colectiva explica por qué hoy resulta difícil atribuirle un origen único. Más que una frase creada por una sola persona, el "¿y si sí?" se consolidó como el nuevo lema no oficial de una afición que, por primera vez en mucho tiempo, siente que tiene motivos para creer.

Las marcas también se suben al "¿y si sí?"

El cambio de narrativa tampoco pasó desapercibido para las marcas. Conforme creció la expectativa alrededor de la Selección Mexicana, patrocinadores oficiales y empresas sin relación comercial con el equipo comenzaron a incorporar el "¿y si sí?" en sus campañas para conectar con el estado de ánimo de los aficionados.

No es casualidad. En marketing, pocas cosas tienen tanto valor como apropiarse de una conversación que ya ocurre de forma orgánica entre los consumidores. El entusiasmo que rodea al Tri reúne todos los ingredientes que buscan las marcas: buenos resultados, un Mundial en casa y una afición que volvió a ilusionarse.

Banorte, Adidas, Librerías Gandhi e Izzi son algunas de las empresas que ya han utilizado esa narrativa. En el caso de Izzi, incluso aprovechó el parecido fonético entre el nombre de la marca y la frase "¿y si sí?", transformando una conversación espontánea en una campaña fácil de recordar y compartir.

Más allá de los anuncios, el fenómeno muestra un cambio cultural. Durante años, el "sí se puede" fue la frase que sintetizó la relación entre la afición y la Selección Mexicana: un mensaje construido desde la esperanza frente a una larga lista de frustraciones. El "¿y si sí?", en cambio, ya no apela únicamente a la fe, sino a la posibilidad de que el equipo rompa una barrera histórica.

En publicidad existe una regla casi invariable: las marcas no crean las conversaciones más poderosas; las identifican y las amplifican. Cuando una expresión deja de pertenecer únicamente a las tribunas y comienza a formar parte de campañas publicitarias, suele ser una señal de que trascendió el ámbito deportivo para convertirse en un fenómeno cultural.

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Del "sí se puede" al "¿y si sí?"

Es imposible saber hasta dónde llegará México en el Mundial de 2026. Lo que ya cambió es la conversación.

Durante décadas, el futbol mexicano vivió aferrado a la esperanza de romper una barrera que parecía inalcanzable. Hoy, esa esperanza comienza a sustentarse en resultados, funcionamiento colectivo y un contexto que invita a pensar que esta selección puede escribir una historia distinta.

Quizá esa sea la mayor transformación del Tri hasta ahora. Más allá de haber eliminado a Ecuador o de romper una racha de 40 años, logró modificar el estado de ánimo de una afición entera. El "sí se puede" nació de la necesidad de creer; el "¿y si sí?" surge porque, por primera vez en mucho tiempo, existen razones para pensar que México realmente puede hacerlo.

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