El acompañamiento que ofrece la firma a sus colaboradores para que se sientan cómodos con su entorno incluye, además de las herramientas básicas de trabajo, bonos de auxilio para pago de internet, equipamiento de inmobiliario acorde con las necesidades de cada persona, un reglamento claro de trabajo a distancia, sesiones de coaching diario con los líderes, una plataforma de cuidado de la salud mental.
Para tomar la decisión de no regresar a las oficinas y mantener el home office, la compañía hizo encuestas quincenales a sus empleados con el propósito de medir la satisfacción de los colaboradores con dicho esquema, pero todavía quedaba una minoría que aseguraba no sentirse del todo cómoda con este esquema. Raquel Castañeda, líder de Gente y Cultura en Yalochat, asegura que el plan es ofrecerles un lugar alterno donde puedan hacer sus actividades fuera de casa.
"Vamos a buscar espacios donde estas personas puedan reunirse, quizá no tenemos una oficina, pero sí un coworking para que puedan ir cuando quieran, a reunirse con parte de su equipo o tomar talleres. Estamos al tanto de sus necesidades para entender de dónde viene su preocupación o el miedo y atender las necesidades de cada equipo", comenta.
La falta de un lugar apto para trabajar, la borrosa división entre el tiempo familiar con el profesional, la falta de actividad social y la nula organización sobre actividades profesionales suelen ser las principales problemáticas por las que algunas personas se sienten incómodas con el home office, dice Adriana Castro, fundadora de la firma de asesoría Call to Action: Empresas Felices.
"Hay que desmitificar el home office como una maravilla porque este año hay un sentimiento de gusto porque parece que todos están tan contentos trabajando así. Hay personas a las que les funcionó bien y a otras les va fatal porque sus casas o sus espacios de trabajo no estaban listos apara hacerlo de forma tan abrupta", dice.