Cada vez que se habla del futuro de la educación superior aparece la misma idea. La inteligencia artificial (IA) debería ser una materia eje en todas las carreras profesionales.
Suena lógico, ya que hoy la IA está en el trabajo, en la productividad y en la vida diaria, de modo que funciona como una capa transversal que atraviesa casi cualquier profesión.
Sin embargo, no define por sí sola la capacidad de una persona para adaptarse, tomar decisiones o generar valor en escenarios inciertos. Ahí es donde, según especialistas en educación internacional, las universidades están mirando al lugar equivocado.