En ese escenario, los modelos tradicionales de reclutamiento basados en publicar vacantes y esperar candidatos comienzan a perder efectividad, considerando que la disponibilidad de talento cambia y que los candidatos se vuelven más selectivos.
“El mercado laboral mexicano se está transformando rápidamente y hay factores determinantes para los que las empresas deberán evolucionar sus estrategias de atracción de talento. La competencia por el talento no se definirá por el tamaño de las compañías, sino por su capacidad de adaptarse y poner a las personas en el centro”, señala Alberto del Castillo Román, Head of Recruitment Solutions de Adecco México.
Uno de los cambios estructurales más relevantes proviene de la demografía. México se benefició durante décadas de un bono demográfico caracterizado por la entrada masiva de jóvenes al mercado laboral, lo que permitió mantener una oferta constante de trabajadores.
Las proyecciones del estudio indican que para 2026 el número de personas entre 15 y 24 años dentro de la fuerza laboral será menor que antes de la pandemia, aun cuando la población total del país continúa creciendo.
Al mismo tiempo, la estructura de edad se desplaza hacia generaciones mayores. El grupo de personas de 65 años o más aumenta a un ritmo cercano a 800,000 individuos cada año, un fenómeno que impulsa, lo que especialistas denominan, la economía plateada y que obligará a las empresas a reconsiderar la forma en que contratan, capacitan y retienen talento en un mercado donde la población activa envejece.
A esta presión demográfica se suma la informalidad. Aunque el país registra tasas de desempleo relativamente bajas, entre 2.7% y 3.0%, el estudio advierte que este indicador no necesariamente refleja un mercado laboral robusto.
La ausencia de un sistema amplio de seguro de desempleo provoca que muchas personas que pierden o no encuentran trabajo formal ingresen de inmediato al sector informal, que llega a 32.9 millones de personas, para generar ingresos.
Castillo refiere que la competencia entre empleo formal e informal se explica en gran medida por las condiciones que ofrece cada esquema. Para millones de trabajadores, la posibilidad de obtener ingresos diarios y manejar horarios flexibles resulta más atractiva que los beneficios de largo plazo del empleo formal, aun cuando este último incluye seguridad social, ahorro para el retiro o acceso a crédito para vivienda.
En ese contexto, las empresas no solo compiten entre sí por el talento disponible, también compiten con un sector informal que sigue captando trabajadores. El informe plantea que las organizaciones deberán rediseñar su propuesta de valor laboral y comunicar con mayor claridad los beneficios asociados a la formalidad.
Entre las estrategias sugeridas se encuentran nuevos modelos de compensación, como el salario on-demand, que permite a los trabajadores acceder a parte de su sueldo antes del día de pago, así como esquemas de flexibilidad laboral que incluyen trabajo híbrido, intercambio de turnos y semanas laborales comprimidas.
La implementación de esquemas que permitan el retiro anticipado de parte del salario puede tener efectos directos en la estabilidad laboral. De acuerdo con el estudio, permitir que los trabajadores accedan a dinero ya devengado antes del día de pago puede reducir la rotación laboral en más de 20% y disminuir el estrés financiero entre los colaboradores.