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Liverpool forma talento con carreras profesionales de 28,000 pesos en tres años

El plan de la tienda departamental incluye carreras de negocio, logística y posgrados diseñados para la industria de retail.
jue 26 febrero 2026 10:52 AM
Liverpool tiene su propia escuela poco conocida y avalada por la SEP: estas son las carreras que ofrece
La empresa beca al 100% a sus colaboradores y ofrece apoyos parciales a externos. (Liverpool/Facebook)

La mayoría de los adultos no deja la escuela por falta de interés, la deja porque necesita trabajar, porque el turno se alarga, el traslado consume horas y al final del día estudiar queda fuera de la vida diaria.

Ese patrón apareció dentro de Liverpool. La empresa crecía, abría tiendas y contrataba personal, pero parte de su gente, sobre todo de los puestos operativos, arrastraba una historia educativa inconclusa.

Primaria incompleta, bachillerato pendiente o una licenciatura que nunca pudo iniciarse. El problema no era solo social, también operativo porque formar mandos medios y perfiles especializados tomaba más tiempo del que el negocio podía esperar.

Sandra Vargas, directora de la Universidad Virtual Liverpool, recuerda el punto de partida para formar a los trabajadores, sin que ello implicara solo un programa de capacitación. “Nos preguntamos qué pasaba con nuestros colaboradores. La compañía avanzaba, pero muchos no habían podido terminar sus estudios”, dice.

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La respuesta no fue precisamente reforzar el proceso de onboarding, sino crear una escuela avalada por la SEP. Así nació la Universidad Virtual Liverpool hace casi 26 años como una institución formal que permite concluir estudios desde educación básica hasta posgrado en modalidad online. “No es un curso interno, es una universidad oficial”, puntualiza la directora.

El alcance que ha tenido la apuesta explica por qué la empresa la mantiene. Más de 9,500 egresados han pasado por sus aulas y más de 45,000 personas han tomado alguno de sus programas. Hoy la matrícula activa ronda los 6,500 estudiantes, de los cuales el 10% son externos a la compañía.

El objetivo del modelo es que el alumno estudie y trabaje al mismo tiempo. “El modelo funciona porque el estudiante aprende y aplica; recibe el conocimiento y su trabajo se convierte en su laboratorio para ponerlo en práctica”.

Por eso el sistema es asincrónico y permanente, incluso en sus registros hay quienes han regresado después de décadas fuera del aula. “Tenemos personas de 50 o 60 años que vuelven para cerrar un ciclo personal o para demostrarles a sus hijos que sí se puede”.

Vargas revela que el mayor rezago que han tenido aparece en el nivel media superior. “El bachillerato es donde más ayudamos. Ahí se concentra la mayoría de estudiantes que habían abandonado la escuela”, detalla.

A partir de ahí continúan las licenciaturas y posgrados ligados al retail y la operación empresarial, como Administración, Contaduría, Mercadotecnia, Derecho corporativo y Logística, además de programas técnicos como el TSU en Optometría y un centro de idiomas. La empresa beca al 100% a sus colaboradores y ofrece apoyos parciales a externos. El costo total de una carrera ronda los 28,000 pesos en tres años.

La educación no está condicionada a permanecer en la compañía. “La educación no puede depender de que trabajes aquí. Si alguien decide irse, lo importante es que se gradúe”, menciona Vargas.

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El impacto se observa en las trayectorias internas. Si bien, la formación no garantiza ascensos automáticos dentro de la tienda departamental, sí abre movilidad. Vargas cita un caso en particular. “El director de operaciones de Suburbia terminó su bachillerato con nosotros, siguió estudiando y hoy ocupa ese puesto”.

El modelo también salió de México. Con la operación regional del grupo, la universidad atiende a colaboradores de la cadena Siman en Centroamérica. El objetivo es el mismo, ofrecer estudios a personas que trabajan tiempo completo y no pueden asistir a esquemas presenciales.

El valor diferenciador de esta universidad, según Vargas, es que acerca la formación académica al mercado laboral, una dolencia que se ha observado en la academia que trata de ir a la par de las demandas del mercado. “Nos acercamos a las áreas del negocio para entender qué habilidades necesitan y ajustar los programas”.

Así el proyecto no compite con la operación comercial, más bien funciona como infraestructura de talento, reduce la rotación, cubre vacantes internas y prepara perfiles que el propio retail necesita, desde logística y crédito hasta análisis comercial. Hay colaboradores operativos que migran a áreas administrativas o corporativas porque la educación abre camino antes que la promoción.

Sin embargo, el modelo tampoco es único. Otras empresas del sector han seguido rutas similares. Coppel creó su propia universidad corporativa para que empleados de piso de venta concluyan estudios y evolucionen hacia puestos administrativos o de supervisión. Soriana también apostó por crear una escuela que forme a su talento. Para las compañías, desarrollar talento internamente resulta más viable que buscar perfiles escasos en el mercado.

Al preguntarle a Vargas qué viene para esta casa de estudios nacida desde la industria, responde que la universidad prepara un programa para niños de entre 8 y 12 años en contextos vulnerables que combine deporte, arte e inglés. "La intención es preventiva, si no intervienes antes, el rezago educativo se vuelve permanente”.

Hoy, Vargas está convencida de que el efecto no aparece primero en ventas ni en productividad, aparece en la permanencia. La empresa, dice, deja de ser solo un lugar de trabajo y se vuelve un espacio de trayectoria profesional.

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