El estudio “Un eje simpático-eosinófilo orquesta el estrés psicológico para exacerbar la inflamación de la piel”, revela que el estrés no afecta a la piel de forma indirecta o generalizada, sino a través de un eje simpático-eosinófilo específico. El proceso comienza en el cerebro y viaja por el sistema nervioso simpático hasta llegar a la piel mediante las neuronas noradrenérgicas llamadas neuronas Pdyn+.
Estas neuronas actúan como cables que transmiten las señales de estrés directamente a la superficie cutánea. Al activarse por el malestar psicológico, estas fibras liberan una señal química —la quimiocina CCL11— que funciona como un "llamado de auxilio" para atraer a un tipo de células del sistema inmunitario: los eosinófilos.
"Nuestros hallazgos sugieren que el estrés psicológico exacerba la inflamación similar a la de la dermatitis atópica a través de un subconjunto especializado de neuronas simpáticas noradrenérgicas Pdyn+ que inervan la piel y que activan los eosinófilos mediante el eje quimiotáctico CCL11-CCR3 y la activación mediada por Adrb2", se lee en el estudio que se publicó en Science.