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Cerveza y autos, las primeras víctimas de los aranceles al acero en EU

La amenaza del mandatario de castigar las importaciones de acero y aluminio podrían terminar con un encarecimiento de precios y miles de despidos en Estados Unidos.
El principio de un gran conflicto
El principio de un gran conflicto Los aranceles, cuotas o ambos también podrían comenzar una guerra comercial con China. (Foto: Lee Jae Won/REUTERS)

La cerveza, los bates de béisbol y los automóviles podrían volverse más caros después de que el presidente Trump imponga aranceles al acero y aluminio extranjeros.

Y eso es solo el comienzo. Los aranceles, cuotas o ambos también podrían comenzar una guerra comercial con China.

Trump anunció este jueves que su administración impondrá un arancel del 25% sobre las importaciones de acero y otros del 10% sobre el aluminio . Él mencionó que el anuncio oficial vendrá la próxima semana. No estaba claro si Trump eximiría a algunos países de los aranceles, como sus asesores de seguridad nacional lo han instado a hacer para evitar dañar a los aliados estadounidenses.

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En el corazón de la inminente acción comercial está la promesa de campaña de Trump de crear empleos bien remunerados en los Estados Unidos, particularmente en las fábricas, al endurecer el comercio. Trump argumenta que los trabajadores de fábricas estadounidenses han sido tratados injustamente por acuerdos comerciales, y muchos trabajadores están de acuerdo.

Los investigadores, sin embargo, dicen que la automatización es mucho más un asesino de trabajo y los Estados Unidos deberían centrarse más en la capacitación laboral que en los aranceles. (Trump ha dicho que la capacitación laboral es importante, pero su compromiso de financiarlo es variado).

El mercado de valores cayó bruscamente después del anuncio. El Dow, S&P 500 y Nasdaq cayeron más de 1% . US Steel aumentó sus ganancias en un 6%.

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Estados Unidos es el mayor importador mundial de acero y aluminio, por lo que cualquiera de estas opciones tendría consecuencias a lo largo de la economía mundial.

Ambos metales son materia prima crucial para automóviles, aviones y electrodomésticos fabricados en Estados Unidos. Las industrias de construcción, petróleo y servicios públicos los utilizan para vigas, tuberías y cables, así como también para latas de alimentos y bebidas.

Las importaciones representan aproximadamente la tercera parte de los 100 millones de toneladas de acero utilizadas por las empresas estadounidenses cada año, y más del 90% de los 5.5 millones de toneladas de aluminio utilizadas en EU.

Las tarifas por sí mismas probablemente harán que los artículos ordinarios producidos con aluminio, como las latas de cerveza y los bates de béisbol, sean más caros, suponiendo que las compañías que los hacen decidan pasar el costo del impuesto a los clientes. La historia muestra que generalmente eso es lo que sucede.

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Lee: La riesgosa propuesta de Trump sobre imponer aranceles al aluminio y acero .

"Esta acción hará que los precios del aluminio aumenten y es probable que genere pérdidas de empleos en toda la industria cervecera", dijo Molson Coors en un comunicado. "Los trabajadores estadounidenses y los consumidores estadounidenses sufrirán como resultado de esta desorientada tarifa".

The Beer Institute, un grupo de la industria, dijo que la tarifa de 10% sobre el aluminio resultaría en la pérdida de 20,300 empleos en bares, cervecerías y todas las tareas intermedias. El grupo citó un análisis de John Dunham & Associates, una firma de consultoría económica en Nueva York.

Los defensores de la industria manufacturera dicen que los aumentos de precios serían pequeños porque las medidas comerciales impulsarían la producción de acero y aluminio en Estados Unidos. Las acciones de US Steel subieron un 5% este jueves a la espera de un anuncio de tarifas.

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Los defensores de la manufactura también observan que cuando los precios mundiales del aluminio cayeron más de un 25% hace un par de años, las compañías cerveceras no redujeron los precios en la tienda. Los defensores llaman hipocresía a las compañías cerveceras por quejarse ahora sobre los precios más altos del aluminio.

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Ahora que Trump ha prometido aranceles, una gran pregunta es cómo otros países, especialmente China, podrían tomar represalias.

Los demás países podrían aplicar sus propios aranceles a los productos estadounidenses. Los agricultores en particular están preocupados. Estados Unidos es uno de los principales productores mundiales de soya, y su principal cliente es China, uno de los países a los que Ross recomendó apuntar con aranceles.

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Los fabricantes estadounidenses también dependen en gran medida de vender sus productos en el exterior para mantenerse a flote y podrían verse perjudicados por los aranceles en el extranjero.

Estados Unidos importa la mayor parte de su acero (16%) de Canadá. Importa un 13% de Brasil, un 10% de Corea del Sur, un 9% de México y un 9% de Rusia, según un informe del Departamento de Comercio de diciembre de 2017.

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China aún sentiría el dolor de las medidas protectoras estadounidenses. Gran parte del acero de China se dirige indirectamente a los Estados Unidos. Los economistas dicen que China envía productos de acero sin terminar a Corea del Sur y Vietnam, donde los trabajadores dan los toques finales antes de que el producto final se envíe a Estados Unidos bajo la etiqueta de otro país.

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Business Roundtable, un poderoso lobby empresarial, dijo en un comunicado que estaba en total desacuerdo con la decisión de Trump. Las tarifas "perjudicarán a la economía estadounidense y a las empresas, trabajadores y consumidores estadounidenses al aumentar los precios y dar lugar a represalias extranjeras contra los exportadores estadounidenses", dijo la organización.

La Unión Europea y Canadá condenaron la decisión e insinuaron represalias.

No se sabe dónde podría conducir una guerra comercial, o dónde terminaría. Las guerras comerciales pueden salirse de control. La última guerra comercial a gran escala empeoró la Gran Depresión en la década de 1930.

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Todo esto comenzó el año pasado, cuando la administración Trump invocó una ley raramente utilizada para argumentar que las importaciones de acero y aluminio de todas las naciones ponen en peligro la seguridad nacional de EU.

Los expertos en comercio comparan la ley con un mazo. Esta ley le otorga a Trump un poder sin control: puede aumentar los aranceles o las cuotas tan alto como quiera sin necesidad de la aprobación del Congreso.

Hay pocas dudas de que China vende su acero a precios injustamente bajos. Administraciones anteriores ya impusieron cientos de sanciones comerciales contra el acero chino importado a Estados Unidos.

Muchos economistas dicen que China todavía está inundando los mercados globales con acero barato, lo que suprime los precios del acero de otros países que exportan a los Estados Unidos.

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No está claro si los aranceles o las cuotas arreglarían ese exceso mundial de acero. El único resultado seguro, dicen los expertos en comercio, es que China devolvería el golpe.

Jeremy Diamond de CNN contribuyó con el reportaje para este artículo.

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