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El decreto contra el maíz transgénico presiona a importadores y a la inflación

El país busca dejar de importar maíz genéticamente modificado para antes del 31 de enero de 2024, la mayoría de este grano tiene su origen en Estados Unidos.
lun 05 diciembre 2022 10:25 AM
decreto maíz transgénico México
Se compensaría la diferencia aumentando la producción nacional y buscando acuerdos con agricultores estadounidenses, argentinos o brasileños para el maíz no transgénico.

México podría lograr su objetivo de reemplazar la mitad de sus necesidades de importación con maíz no modificado genéticamente, pero tendría dificultades para cumplir con la fecha límite de una controvertida prohibición y podría sufrir un episodio de nueva inflación para su cultivo básico clave, dijeron expertos.

El país, que compra del exterior alrededor de 17 millones de toneladas de maíz en su mayoría genéticamente modificado (GM) de Estados Unidos, tiene que cumplir con un decreto presidencial que eliminaría gradualmente el maíz transgénico y el herbicida glifosato para el 31 de enero de 2024.

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Los riesgos

Los partidarios de la prohibición dicen que las semillas GM pueden contaminar las antiguas variedades nativas de México, herbicidas a base de glifosato causan cáncer.

Ante presiones estadounidenses y y durante años se han librado batallas legales en los tribunales estadounidenses que alegan que los amenazas de una disputa en virtud del acuerdo comercial entre Estados Unidos, Canadá y México (TMEC), el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, anunció en noviembre que las importaciones de maíz amarillo transgénico para alimentación animal aún estarían permitidas, en espera de un permiso anual del regulador sanitario, Cofepris.

Sin embargo, funcionarios mexicanos no han dicho cuánto maíz amarillo transgénico seguirán comprando y si el plan para reducir drásticamente las importaciones sigue en pie.

¿Cuánto disminuirán las importaciones?

El subsecretario de Agricultura, Víctor Suárez, dijo a Reuters en octubre que México, uno de los principales compradores de maíz estadounidense, está en camino de reducir a la mitad sus importaciones de maíz en 2024.

Compensaría la diferencia aumentando la producción nacional y buscando acuerdos con agricultores estadounidenses, argentinos o brasileños para el maíz no transgénico, afirmó.

Reuters entrevistó a expertos del sector, comerciantes y agricultores sobre los desafíos de asegurar un suministro de maíz no transgénico lo suficientemente grande para las necesidades de importación de México, y a tiempo para su decreto de 2024.

Según la Asociación Nacional de Productores de Maíz (NCGA, por sus siglas en inglés), más del 90% del maíz que se cultiva en Estados Unidos, la principal fuente de este producto en México, está modificado genéticamente.

Más presiones

Ken Dallmier, director ejecutivo de Clarkson Grain, un proveedor estadounidense de granos orgánicos y no transgénicos, dijo que si bien actualmente no hay suficiente oferta de cultivos no transgénicos en Estados Unidos para México, podría haberla si la nación latinoamericana actúa rápido.

"Todavía hay tiempo para que las fuerzas del mercado afecten el suministro y la logística para satisfacer las necesidades y el deseo de México, pero esa ventana se está cerrando rápidamente", aseguró.

La creciente tensión comercial se produce cuando la demanda mundial de cereales y semillas oleaginosas es fuerte y los suministros son escasos, después de que el conflicto en Ucrania interrumpió las exportaciones de cereales de la región del Mar Negro y la sequía generalizada obstaculizó los cultivos en las llanuras de Estados Unidos.

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Riesgo para la inflación

Pero para los agricultores que buscan un nuevo mercado potencialmente lucrativo, el precio puede ser un poderoso motivador. Dallmier estimó que México tendría que pagar una prima de hasta 20% para que a los agricultores estadounidenses les merezca la pena cultivar maíz no transgénico, un aumento que podría impulsar la inflación mexicana.

Aun así, el incentivo financiero podría no ser suficiente para convencer a los agricultores estadounidenses de cambiar sus métodos de producción, dijo Andy Jobman, presidente de la Asociación de Productores de Maíz de Nebraska.

Cambiar a cultivos no transgénicos implica usar más pesticidas y más labranza para controlar las malezas, lo que eventualmente conduce a la erosión del suelo, dijo.

"Esto es como pasar de usar electricidad a volver a usar velas en términos de tecnología", añadió.

La Secretaría de Agricultura mexicana no respondió a una solicitud de comentarios.

Poco realista

Si México esperara hasta octubre de 2024, podría ser más realista asegurar su suministro en la cosecha estadounidense de ese año, de acuerdo con Ben Scholl, presidente del comprador de granos Osterbur and Associates.

Sin embargo, México tendrá dificultades para hacer tratos directamente con los agricultores y, en cambio, necesitaría socios confiables a través de los principales comerciantes de productos básicos como Cargill CARG.UL y Archer-Daniels-Midland ADM.N para lograr el cambio, dijo.

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