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Analistas advierten que la guerra podría durar dos meses, con peligro de recesión

Diversos análisis ven probable un escenario extremo, que elevaría los precios del petróleo hasta los 150 dólares, presionaría la inflación global y podría retrasar los recortes de tasas de interés.
jue 12 marzo 2026 06:30 PM
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Una imagen tomada al atardecer del 12 de marzo de 2026 muestra una vista general de la planta de regasificación de Bizkaia Bay Gas (BBG) en la ciudad vasca de Zierbena. La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán se ha extendido por el Golfo y más allá, trastocando los mercados y el comercio energético mundial y prácticamente paralizando el tráfico en el Estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del crudo mundial. (Foto de ANDER GILLENEA / AFP) (ANDER GILLENEA/AFP)

El conflicto en Medio Oriente podría prolongarse más de lo que inicialmente anticipaban los mercados. En un análisis publicado este jueves, la firma de investigación Alpine Macro revisó su estimación y ahora considera que la guerra podría extenderse alrededor de dos meses, con un desenlace basado en un cese informal de hostilidades.

“Ahora esperamos algo más cercano a una duración de aproximadamente dos meses”, señala el informe de la consultora asociada a Oxford Economics. En este escenario base, el conflicto terminaría con una especie de empate, en el que el régimen iraní lograría mantenerse en el poder mientras cada una de las partes involucradas —Irán, Estados Unidos e Israel— proclama haber alcanzado sus objetivos.

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El escenario central dependerá en gran medida de lo que ocurra con el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, que según el reporte permanece efectivamente cerrado desde el 2 de marzo.

Alpine Macro advierte que la duración de ese bloqueo es la variable decisiva para la economía global. “La duración del cierre de Ormuz es la variable más importante de todo el conflicto”, subraya el documento. Si la interrupción del tránsito marítimo se prolonga durante dos meses, el impacto podría ir más allá de la volatilidad financiera y transformarse en un choque energético con implicaciones macroeconómicas, con el petróleo Brent superando los 100 dólares por barril e incluso acercándose a los 150 dólares.

El informe también plantea un escenario de mayor riesgo: que el conflicto se prolongue más allá de ese horizonte y genere una disrupción más amplia en las cadenas energéticas globales. En ese contexto, los mercados aún podrían enfrentar el periodo de mayor tensión.

Además, estima que el “pico de pánico” en los mercados podría registrarse en las próximas 1 a 3 semanas, conforme los inversionistas evalúan la posibilidad de un conflicto más largo y nuevas interrupciones en rutas clave de suministro. La tensión ya se refleja en el transporte marítimo de crudo: las tarifas de flete para superpetroleros (VLCC) superaron los 423,000 dólares diarios, un máximo histórico, mientras el petróleo llegó a 119 dólares por barril el 9 de marzo, en medio de una fuerte volatilidad en los mercados energéticos.

Goldman Sachs sube su probabilidad de recesión

Goldman Sachs elevó recientemente la probabilidad de recesión en Estados Unidos a 25% en los próximos 12 meses, citando el impacto de la guerra con Irán y el shock energético derivado del riesgo sobre el estrecho de Ormuz.

Entre los escenarios que plantea el banco de inversión, destacan:

Choque petrolero: el Brent podría promediar 98 dólares por barril en marzo-abril, muy por encima del promedio de 2025.

Escenario de interrupción prolongada: si el flujo por Ormuz se restringe durante un mes, el Brent podría promediar 110 dólares en el corto plazo.

Riesgo extremo: precios podrían incluso acercarse a 150 dólares si la disrupción se prolonga.

La firma explica que el choque se transmite a la economía a través de una cadena de petróleo más caro que impulsa la inflación energética, lo que obliga a mantener una política monetaria más restrictiva por más tiempo y, finalmente, se traduce en una caída del consumo y de la inversión.

Efectos en México, mayores tasas e inflación

A pesar de la volatilidad en el mercado, la moneda mexicana se ha mantenido relativamente estable. “En el caso de México, la expectativa es que el tipo de cambio se mantenga en un rango de entre 18 y 19 pesos por dólar en los próximos meses, un nivel que ya contemplábamos desde inicios de año ante la persistencia de riesgos externos”, dijo Jaime Álvarez, vicepresidente de Inversiones de Skandia.

Para la firma, si el conflicto en Medio Oriente se prolonga más allá del escenario base de cuatro a cinco semanas que manejan la mayoría de analistas, el principal canal de transmisión hacia la economía global seguiría siendo el precio del petróleo y su impacto en la inflación. Un repunte más persistente del crudo podría retrasar los recortes de tasas tanto de la Reserva Federal como de Banco de México, lo que implicaría condiciones financieras más restrictivas y mayor volatilidad en los mercados financieros.

Sobre la reacción de los mercados, que volvieron a caer en Estados Unidos y países emergentes como México, Jaime Álvarez comentó que “más que una salida completa de los mercados bursátiles, en un escenario más adverso veríamos un reajuste sectorial, con presión en consumo y materiales, mientras energía podría seguir mostrando resiliencia”.

Además, el directivo anticipó que el tema energético podría ganar peso en la revisión del T-MEC, en un contexto en el que Estados Unidos, México y Canadá buscan reforzar la seguridad energética regional ante choques globales en los mercados de petróleo y gas.

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