México mantiene un ritmo sólido en exportaciones y alcanza nuevos máximos históricos, pero ese dinamismo no se refleja en los flujos que llegan del exterior. En 2025, México exportó 664,837 millones de dólares, un máximo histórico, mientras la inversión extranjera directa en manufactura pierde impulso y marca un retroceso relevante.
México exporta a niveles récord, pero la IED en manufactura cae 25%
De acuerdo con datos originalmente publicados de la Secretaría de Economía, la IED en industrias manufactureras sumó 14,821 millones de dólares en 2025, una caída de 25%, respecto a 2024. Este resultado contrasta con el desempeño del comercio exterior y evidencia una desconexión entre exportaciones e inversión extranjera observada en años anteriores.
De los 21 subsectores manufactureros, 12 registraron caídas en inversión extranjera directa. La industria de bebidas y tabaco muestra uno de los retrocesos más visibles, con un flujo negativo de 95.5 millones de dólares, cuando un año antes había captado 4,056 millones.
La IED fabricación de maquinaria y equipo reportó una caída de 184%, seguida por los productos derivados del petróleo y del carbón con una contracción de 86% y la industria de la madera con 72%.
La inversión en fabricación de equipo de transporte cayó 31%, en un contexto marcado por los aranceles impulsados por Donald Trump y por una mayor incertidumbre en la relación comercial con Estados Unidos. Este sector no solo refleja presión en inversión, también en comercio, ya que sus exportaciones sumaron 185,791 millones de dólares, con una caída de 4%.
Otro contraste aparece en la industria tecnológica, pues la IED en equipo de computación, comunicación y medición cayó 36%, aunque el comercio muestra otra cara, pues las exportaciones de productos electrónicos crecieron 47% hacia Estados Unidos. Este comportamiento confirma que vender más no siempre implica expandir la capacidad productiva dentro del país.
A nivel agregado, la IED total de México alcanzó 40,871 millones de dólares en 2025 , un nivel récord, pero el sector manufacturero no acompañó ese resultado, pero sigue siendo el principal pilar, ya que concentra 36.2% de la captación total. La cifra muestra que el capital se dirige a otros sectores y no necesariamente a la base industrial que sostiene las exportaciones.
Exportar más no garantiza más IED
Las industrias manufactureras sostienen el comercio exterior mexicano . Alrededor de 90% de las exportaciones del país corresponde a manufacturas, de acuerdo con el Inegi. Sectores como el automotriz, electrónico, dispositivos médicos y maquinaria forman parte de cadenas de producción que abastecen principalmente al mercado estadounidense.
La inversión en estos sectores suele orientarse a la exportación. Cuando aumenta, eleva la capacidad productiva y fortalece la integración regional. Sin embargo, ese vínculo se debilita. Informes de la UNCTAD y del Banco Mundial advierten que exportar más no garantiza mayor inversión productiva, ya que en un entorno de cadenas globales una parte importante del valor exportado proviene de insumos importados.
Ese fenómeno se refleja en el comercio. Las importaciones alcanzaron 664,066 millones de dólares en 2025, también en niveles récord, impulsadas por los bienes intermedios, que sumaron 509,800 millones de dólares. Estos insumos se integran en los procesos productivos y explican por qué el dinamismo exportador no se traduce en inversión en la misma proporción.
Incertidumbre frena inversión
El entorno global y regional añade presión. La inversión internacional se concentra cada vez más en servicios y economía digital, lo que reduce el peso relativo de la manufactura. A esto se suma un contexto de incertidumbre para México.
Un análisis de White & Case señala que la revisión del T-MEC se ha convertido en una renegociación de facto, con posibles implicaciones estructurales para las cadenas de suministro de América del Norte. Entre inversionistas, fabricantes y operadores logísticos, el cambio en reglas y expectativas modifica las decisiones de largo plazo.
Los flujos de inversión hacia manufactura, transporte, logística e infraestructura se han desacelerado en el último año, lo que influye en la actividad económica.
También el capital asiático enfrenta un enfriamiento ante la presión de Estados Unidos, que busca evitar que México y Canadá funcionen como plataforma para la entrada de productos chinos. Este ajuste ya muestra señales concretas, como el cierre de la planta de Nissan en Civac , tras casi seis décadas de operación.
Al mismo tiempo, inversionistas de Estados Unidos y Europa adoptan una postura más cautelosa. Factores internos, como reformas judiciales que debilitan la independencia institucional y medidas regulatorias en sectores como energía y telecomunicaciones, afectan la confianza y elevan la percepción de riesgo.
México exporta más que nunca, pero la inversión en manufactura pierde impulso, el reto hacia adelante no solo será mantener el dinamismo, sino en traducirlo en inversión productiva que fortalezca la base industrial del país.