México vuelve a tocar la puerta de Washington con un producto que conoce bien los vaivenes de la política comercial: el azúcar, que durante años fluyó con relativa estabilidad hacia Estados Unidos, cada vez avanza más entre restricciones, precios presionados y una negociación que gana peso en la revisión del T-MEC .
De 700 a 386 mdd, el azúcar pierde terreno y México da la batalla a EU
Las exportaciones mexicanas de azúcar de caña y remolacha cruda hacia Estados Unidos cerraron en 386.3 millones de dólares, un ligero respiro frente a los 258.8 millones de 2024. Sin embargo, el dato queda lejos de los niveles que alguna vez marcaron el ritmo del comercio, como los 563.3 millones de 2023 o los 700.7 millones que se alcanzaron en su mejor momento reciente. Entonces, el mercado no solo se redujo, sino que también perdió dinamismo.
En los primeros dos meses de 2026, las ventas registran una caída de 13% frente al mismo periodo de 2025.
En el rubro de azúcar y edulcorantes, Estados Unidos compró a México 324 millones de dólares en 2025, pero en el primer bimestre de 2026 apenas alcanzan 31.6 millones, con una caída de 45%.
En conjunto, ambos segmentos de importaciones de azúcar desde México superan los 700 millones de dólares, según las cifras del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
En el comercio exterior mexicano, el mayor peso lo conserva el azúcar de caña como producto básico, mientras que los edulcorantes y las preparaciones industriales quedan dominadas por Estados Unidos.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos separa el comercio en dos grandes rubros. Por un lado está el azúcar de caña y de remolacha, que corresponde a la materia prima, el producto básico que se envía para refinación o consumo directo. Por otro, aparece una categoría más amplia que incluye azúcar, edulcorantes y bases para bebidas, donde entran jarabes, glucosa y preparaciones industriales.
Cuotas en caída
Detrás de este vaivén aparece un factor que define todo el mercado: las cuotas que Estados Unidos fija para el ingreso de azúcar mexicana se redujeron de forma drástica. Pasaron de 800,000 toneladas a solo 200,000 toneladas.
Las cuotas son el límite físico del comercio, ya que determinan cuánto producto cruza la frontera cada año. En el caso del azúcar, se revisan de forma anual y marcan la diferencia entre una industria que mantiene ingresos estables y otra que entra en tensión constante. Para México, esta reducción significa menos margen en su principal destino de exportación.
Con este contexto, el secretario de Agricultura, Julio Berdegué, viajó recientemente a Washington para buscar que Estados Unidos amplíe nuevamente los volúmenes permitidos. El azúcar se coloca así en el centro de una negociación que mezcla intereses agrícolas, presión política en el marco de la revisión del T-MEC.
Mercado bajo presión
La lucha ocurre en un momento difícil para el sector, porque la industria azucarera mexicana enfrenta sobreoferta interna, precios internacionales a la baja y una presión constante sobre su rentabilidad. Frente a ese escenario, el Gobierno respondió con una medida contundente. Impuso aranceles de hasta 210% al azúcar importada para proteger el mercado interno, aunque estos no aplican a sus socios del T-MEC.
La relación comercial muestra un contraste, pues México se ha convertido en el principal destino del azúcar estadounidense . En 2025, Estados Unidos exportó al país 995.4 millones de dólares, muy por encima de los cerca de 600 millones que registraba antes de 2020, con un pico de 1,242 millones en 2024. México representa 58% del valor total de las exportaciones de azúcar de Estados Unidos al mundo.
El azúcar se suma así a la lista de temas sensibles en la revisión del T-MEC. Durante la visita del representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, a México, el tema formó parte de la conversación con el equipo económico. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó que el sector agropecuario colocó sus preocupaciones sobre la mesa, en especial el acceso al mercado estadounidense en la reunión que se tuvo con la presidenta Claudia Shienbaum.
“Vamos a tener conversaciones, explicó los temas que vamos a tratar. De las reglas de origen hasta las exportaciones de México de azúcar. Muchos temas se tocaron porque también estuvo el secretario de agricultura presente.También él planteó lo que preocupa al sector agropecuario”, dijo el secretario de Economía, Marcelo Ebrard al culminar la visita de Greer.
Un conflicto de años
El comercio de azúcar entre ambos países arrastra años de tensión, pero el punto de quiebre llegó en 2014, cuando productores estadounidenses acusaron a México de vender por debajo de su valor. Washington respondió con investigaciones antidumping y amenazas arancelarias.
Para evitar un cierre del mercado, ambos países firmaron un acuerdo de suspensión. Ese mecanismo frenó los aranceles, pero impuso condiciones estrictas. México aceptó exportar bajo cupos, respetar precios mínimos y ajustar el tipo de azúcar enviada. Desde entonces, el libre comercio para este producto quedó fuera.
En 2017, las reglas se endurecieron, esto ocurrió porque México redujo la exportación de azúcar refinada y aumentó la de azúcar cruda, lo que implicó menor valor para la industria nacional.
Estados Unidos protege su industria con controles y subsidios, mientras que México depende de ese mercado para colocar buena parte de su producción. Esa relación deja poco margen de maniobra.
México también ha señalado una asimetría, pues el jarabe de maíz de alta fructosa de Estados Unidos entra al país sin mayores obstáculos.
El comercio de azúcar entre ambos países opera bajo reglas estrictas. Más que un mercado abierto, el comercio funciona como un sistema controlado. Estados Unidos define el acceso y México negocia cada tonelada.
La industria azucarera es estratégica para la economía mexicana por su peso productivo, social y regional. De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y el propio gobierno federal, el sector involucra a más de 180,000 productores de caña y genera cientos de miles de empleos directos e indirectos en zonas rurales, donde pocas actividades ofrecen ese nivel de ingreso.
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Además, la caña de azúcar se cultiva en más de una decena de estados y abastece a más de 50 ingenios, lo que la convierte en un motor clave de desarrollo local.
En términos comerciales, el azúcar representa uno de los principales productos agroindustriales de exportación hacia Estados Unidos, lo que le da un papel relevante en la balanza agroalimentaria.