Recientemente, Édgar Amador Zamora, secretario de Hacienda, atribuyó el bajo crecimiento de la economía mexicana a los “cambios relevantes de la política comercial de Estados Unidos y los conflictos en Medio Oriente”. Sin embargo, las exportaciones mexicanas han ido en aumento con un crecimiento anualizado del 17.9% hasta marzo; impulsadas por envíos manufactureros (19.4%), particularmente en equipos y aparatos eléctricos y electrónicos. Esto se explica, en parte, por la tasa arancelaria preferencial de México frente a otros países.
Al mismo tiempo, la economía de Estados Unidos continuó su expansión durante el primer trimestre del año, con un 2% a tasa trimestral anualizada. Y a pesar de que se vislumbran retos como la desaceleración en el gasto de consumidores, que creció 1.6%, desde el 1.9% anterior, los expertos anticipan que el empuje del gasto en inteligencia artificial puede hacer que el PIB potencial de Estados Unidos se expanda en el mediano y largo plazo.
“El impulso en las importaciones (estadounidenses), junto con el crecimiento de los inventarios mayoristas y minoristas, sugiere que las empresas continúan reconfigurando existencias ante una demanda interna que se mantiene resiliente”, señaló Monex sobre la reactivación del comercio en la economía estadounidense.
De acuerdo con los pronósticos del Fondo Monetario Internacional, para 2026, se espera un crecimiento del PIB de Estados Unidos de 2.3% anual (-0.1 menos que la perspectiva previa). No obstante, hacia adelante, analistas como Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, señalan que el crecimiento estadounidense se verá potenciado por aumentos del gasto en IA y la creciente productividad que resultará de dichas inversiones. Incluso prevé que, en la próxima década, la economía más grande del mundo vuelva a crecer a tasas anuales de 3%.
Un vínculo fuerte, pero que está cambiando
Pese a ello, “sigue habiendo un fuerte vínculo entre la economía norteamericana y la mexicana, visible en las exportaciones”, explicó Alejandro Saldaña, economista en jefe de Banco Ve por Más. En el primer trimestre destacó que las exportaciones manufactureras no automotrices continuaron creciendo, mientras que el sector automotriz sigue afectado por aranceles específicos. Sin embargo, el dinamismo externo ya no logra compensar las debilidades internas.
"La divergencia entre México y los Estados Unidos realmente se explica por factores como la debilidad en la inversión fija, que responde a un contexto de incertidumbre interna y comercial, y a un consumo privado que parece desacelerarse ante la atonía en el empleo", señala el economista.