Solución "extrema"
El dólar se instaló informalmente en los intercambios de los venezolanos desde 2019 tras flexibilizaciones de un control cambiario que lo proscribió durante 15 años.
Pero con una dolarización formal se elimina la política monetaria y queda la fiscal. "Tienes dos brazos, amputas uno", explica Hermes Pérez, economista especializado en instituciones financieras.
"Es una solución extrema", asegura, que implica reformas constitucionales y legislativas.
Vera lo considera "difícil", pero "no imposible". Puede darse cuando el BCV "tenga suficientes reservas internacionales en dólares en efectivo y pueda hacer ese canje de los bolívares por los dólares".
Oficializar "un sistema bimonetario es más factible a corto plazo", sopesa Pérez. "Es lo que tenemos" en la práctica.
Los precios en Venezuela se marcan sin pudor en la divisa estadounidense, sobre la que pesa un impuesto del 3% en transacciones desde 2022.
Un dólar oficial y otro paralelo coexisten con una brecha cercana al 25%, que varía diariamente e inquieta a quienes se refugian en el billete verde como único ahorro. Quien los tiene "prefiere atesorarlos", según Vera.
En las calles desaparecen de a poco. En marzo se contabilizaron 3,986 millones de dólares circulantes frente a los 4,396 millones en noviembre, según Oliveros.
Esperanza Suárez solo quiere "de vuelta" su bolívar "fuerte", como lo bautizó el fallecido expresidente Hugo Chávez.
"Yo no estoy de acuerdo con la dolarización", opina esta vendedora de 72 años en Sabana Grande, una zona comercial de Caracas. "¿Por qué el dólar? ¿Por qué? Si aquí estamos en Venezuela".