La gira busca presentar oportunidades mexicanas ante fondos e inversionistas institucionales, en un momento en que el capital global redefine reglas y destinos.
“Parte del trabajo que estamos haciendo como Amexcap y como México es impulsar al país ante inversionistas”, señaló Billia. Ese esfuerzo, agregó, debe hacerse con datos, fondos mexicanos y una narrativa capaz de mostrar las fortalezas del país.
La base ya existe, entre 2015 y 2024, la inversión extranjera directa proveniente de la Unión Europea en México alcanzó 88,700 millones de dólares, de acuerdo con un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). Alemania y España fueron los principales inversionistas, mientras que los flujos se concentraron en manufactura, servicios financieros, turismo, bebidas e industria química.
En ese periodo, cuatro países europeos —España, Alemania, Bélgica y Países Bajos— representaron 21.4% de la IED total recibida por México, con 73,000 millones de dólares invertidos. España acumuló 32,900 millones de dólares y se colocó como el segundo mayor inversionista extranjero en el país, solo detrás de Estados Unidos. Alemania, por su parte, sumó 24,400 millones de dólares, con una fuerte presencia en la industria automotriz y química.
Estas inversiones han estado concentradas en algunos sectores específicos, según señala Gilberto Lozano, consultor senior de Roland Berger. El experto apunta que Alemania conoce muy bien México gracias a su historia en la industria automotriz y otras manufacturas; mientras España se caracterizó durante décadas por su relevancia en el sector bancario y financiero.
La apuesta de Amexcap por Madrid tiene sentido en ese contexto. Para Billia, España representa una puerta de entrada más natural por la cercanía empresarial e histórica con México. “Madrid refleja una relación cercana entre México y España, y es una relación muy natural”, dijo. La directiva consideró que acudir a esa ciudad puede ser una forma “más suave” de atraer inversionistas, porque se trata de actores que conocen mejor el mercado mexicano.
El Barómetro Empresarial Iberoamericano de CEAPI señala que cerca de 38% de la IED emitida desde España tiene como destino América Latina, y que México concentra 35% de la inversión española dirigida a la región, solo por debajo de Brasil, que recibe 38%. En sentido inverso, España también se ha consolidado como una plataforma para empresas latinoamericanas que buscan expandirse hacia Europa.
A diferencia de España, la relación con Países Bajos es menos evidente, pero relevante para el ecosistema financiero y de inversión. Billia explicó que Amexcap participará en SuperReturn, un foro global enfocado en mercados emergentes, como parte de una estrategia para elevar la visibilidad de México ante inversionistas internacionales. “Hace unos años, los países de Latinoamérica no figuraban en este tipo de agendas globales”, dijo al referirse a este tipo de espacios.
El reto es que la modernización del acuerdo no solo funcione como una señal diplomática, sino como un vehículo para ampliar y diversificar la inversión europea. El IMCO advierte que México mantiene un alto potencial para atraer y retener capital del bloque, sobre todo en industrias ligadas a exportación, transición energética e innovación tecnológica. Pero para aprovechar esa coyuntura será necesario fortalecer la certidumbre jurídica, mejorar infraestructura y concretar la ratificación del nuevo marco comercial.
Lozano advierte que para destrabar estas inversiones México debe reducir las preocupaciones sobre seguridad y también demostrar que podrá comprometerse a crear las condiciones para que los productos mexicanos cumplan con reglas de origen en términos de sostenibilidad, derechos laborales, entre otros. A pesar de ello, reconoce que la modernización del acuerdo abrirá oportunidades no solo en minería, sino en todo lo que concierne a la revolución de la Inteligencia Artificial.
Infraestructura y capital de riesgo para detonar innovaciones
El acuerdo modernizado también llega en un momento de menor dinamismo reciente. En 2024, la inversión europea en México fue de 5,800 millones de dólares, equivalente a 15% de la IED nacional. El IMCO atribuye esta reducción a desinversiones de España y Francia, en un entorno marcado por incertidumbre electoral, reformas internas y la desaparición de órganos reguladores autónomos.
Aun así, la inversión europea mantiene un peso estratégico. La manufactura concentró 46,900 millones de dólares entre 2015 y 2024, equivalentes a 53% de la IED europea recibida por México. Los servicios financieros y de seguros sumaron 19,300 millones. En conjunto, ambos sectores explican alrededor de 75% de los flujos europeos al país.
Dentro de la manufactura, el principal destino fue la fabricación de equipo de transporte, con 21,600 millones de dólares. Le siguieron bebidas y tabaco, con 9,700 millones; industria química, con 4,500 millones, y plástico y hule, con 3,700 millones. La concentración muestra que la inversión europea en México está vinculada a ramas con alta capacidad exportadora y fuerte integración con América del Norte.
Para Billia, la siguiente etapa no dependerá únicamente de sectores tradicionales. La directiva reconoció que el ecosistema mexicano de venture capital se concentró durante años en fintech, pero consideró que la próxima ola puede venir de healthtech, por las brechas de acceso a salud en México y América Latina. “Yo creo que la siguiente ola va a ser healthtech”, dijo.
La inteligencia artificial también aparece como una oportunidad, aunque México todavía no tenga grandes historias globales en ese terreno. “Todavía no tenemos esas grandes historias de unicornios aquí en México, pero tiene un potencial extraordinario en temas de manufactura, en temas de transporte”, señaló Billia. Para la directora de Amexcap, la IA puede fortalecer sectores donde México ya tiene capacidades productivas relevantes.
La infraestructura será otro punto de cruce entre el acuerdo con Europa, el Plan México y el capital privado. El IMCO plantea que el país debe acelerar inversiones en puertos, redes eléctricas, gas natural, banda ancha, centros de datos y sistemas hídricos. Billia dijo que los 100 fondos asociados de Amexcap reaccionaron “de manera unánime, con mucho optimismo” a los planes de coinversión en infraestructura.
La asociación ya firmó un memorándum de entendimiento con el gobierno de la Ciudad de México para explorar proyectos junto con fondos de infraestructura y energía. “Ese potencial esquema de coinversión en infraestructura es una gran noticia. Es un mensaje extraordinario para el país”, afirmó Billia. Aunque el enfoque inicial está en la capital, la intención de Amexcap es acercarse también a los estados. “Queremos servir la República completa”, dijo.
Inversiones en transición verde
En el panel “México–UE, socios para una transición verde inclusiva”, empresarios y funcionarios coincidieron en que la modernización del acuerdo global entre México y la Unión Europea puede convertirse en una plataforma para atraer inversiones vinculadas con energía, infraestructura, manufactura avanzada y relocalización de cadenas productivas. Los participantes señalaron que, en un contexto de tensiones geopolíticas y búsqueda de diversificación comercial, México tiene la oportunidad de posicionarse como un socio estratégico para Europa gracias a su cercanía con Estados Unidos, su red de tratados y el impulso del Plan México y la agenda Global Gateway.
Durante el panel también se destacó que la transición energética y la descarbonización requerirán mayores flujos de capital privado europeo hacia proyectos de electricidad, gas, digitalización e infraestructura sostenible en México.
Representantes empresariales y de organismos europeos señalaron que el nuevo acuerdo puede dar mayor certidumbre jurídica y regulatoria para acelerar inversiones de largo plazo, especialmente en sectores industriales que buscan reducir emisiones y fortalecer cadenas regionales de suministro.
“México y Europa tienen hoy una oportunidad histórica para construir cadenas de valor más resilientes y sostenibles en un entorno internacional cada vez más fragmentado”, dijo Altagracia Gómez Sierra, coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización de Empresas.
“La transición verde no puede entenderse solo como una agenda ambiental; también es una estrategia industrial y de inversión para elevar la competitividad de Norteamérica y Europa”, afirmó Gómez Sierra durante su participación en la cumbre empresarial México-Unión Europea.