La idea de incluir estos títulos que pudieran venderse para que otras empresas cumplieran con sus obligaciones en materia de energía limpia, era que cuando subieran mucho de precio, las compañías y el gobierno construyeran más centrales con tecnologías como la solar, eólica o de otro tipo, con el fin de generar más CEL, y bajar su precio.
“Si no cumplías con el 5%, como obligado tenías que buscar el instrumento en el mercado primario o secundario para cumplir, y había un apetito permanente por certificados”, explica Barrios.
La suspensión de las subastas de largo plazo como mercado primario, junto con este proyecto para modificar los lineamientos en los CEL como la segunda vía, van a frenar el incentivo para construir plantas de energías verdes, considera la experta.
México produce 22.2% de su electricidad total a través de energías limpias, y 65.7% de este volumen lo aporta CFE, con 40% a través de la energía hidroeléctrica, según el documento. La Conemar ahora debe decidir si otorgarle a la CFE la exención de la consulta pública o llevar el proyecto a la participación de los interesados.