“La diferencia del esquema es que el recurso va vinculado a la asistencia técnica, donde arquitectos e ingenieros van (a las comunidades) para estudiar las necesidades de la familia y generar un proyecto”, comenta Vega.
En este sentido, Conavi y CMIC firmaron un convenio donde los pequeños empresarios afiliados son capacitados para volverse organismos ejecutores de obra. La Comisión, dice García de León, dio la capacitación inicial a finales del año pasado donde al menos 900 entidades participaron y obtuvieron su certificación.
Dentro del Programa Nacional de Vivienda, presentado en noviembre pasado, se contempla fortalecer este modelo a través de una mayor asistencia técnica integral, colaboración con estados y municipios, diseño de soluciones que eviten asentamientos irregulares, más opciones de financiamiento y vigilancia en precios de materiales para construcción, acciones que involucran también a diferentes instituciones que también colaboran con empresas constructoras.
En 2019 la Conavi ejerció poco más de 9,000 millones en sus tres ejes estratégicos: El Programa Nacional de Reconstrucción tuvo 5,067 millones de pesos para más de 36,597 acciones; el Programa de Mejoramiento Urbano financió poco más de 18,455 acciones con 2,307 millones de pesos; y el Programa de Vivienda Social alcanzó 10,162 acciones con 475 millones de pesos.