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El plan de IEnova: tener un portafolio diverso hacia la transición energética

La compañía está consciente del rumbo que deben tomar las compañías hacia la transición energética, pero la clave de su estrategia en el largo plazo se basará en la diversificación de sus activos.
mar 22 junio 2021 05:00 AM
Tania Ortiz Mena  es directora de IEnova desde mediados de 2018.
Tania Ortiz Mena es directora de IEnova desde mediados de 2018.

Parece una tendencia casi homogénea. Las empresas energéticas se mueven casi al unísono a llevar su negocio a uno más enfocado en las renovables y que combustibles fósiles pierdan su protagonismo. Pero IEnova, una de las compañías más importantes del sector en el país, aún ve de lejos enfocarse del todo en este mercado y continuará, al menos en los siguientes años, con una estrategia focalizada también en el gas natural, el combustible que la ha llevado a un crecimiento sostenido.

Eso dice Tania Ortiz Mena, quien dirige IEnova desde mediados de 2018. La líder de la compañía cree que la clave está en la diversificación y hacia allá apunta su estrategia.

“El portafolio energético de un país y una compañía, como la nuestra, es más sólido en la medida que sea diversificado, con condición de futuro y viendo hacia la transición. ¿El futuro está en los renovables? Diría: en parte sí, pero hay que estar muy pendientes de los avances tecnológicos”, explica.

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La empresa ha sabido diversificarse de manera oportuna. IEnova ya suma en su portafolio cinco parques eólicos y solares, y dos más en construcción, equivalente a 900 megawatts en operación y 100 megawatts en construcción. Pero también posee otros grandes proyectos encaminados a transportar gas natural –el combustible más utilizado en el país–, como el gasoducto marino Texas-Tuxpan, que fue renegociado en el inicio del sexenio en conjunto con otros seis proyectos de infraestructura.

Ahora, explica, la estrategia de la compañía se basa principalmente en cuatro puntos: un proyecto para exportar gas natural licuado a Asia, sus activos existentes en almacenamiento de productos refinados, sus parques de generación eléctrica a través de métodos renovables y un vistazo continuo hacia nuevas tecnologías.

La compañía ya comienza a explorar nuevas tecnologías, como el hidrógeno y las baterías, algunas de las tendencias que ya siguen otras empresas, sobre todo en países desarrollados. Pero aún no tienen algún proyecto en firme, y mientras tanto, dice Ortiz Mena, la firma aún no puede dar un estimado de cuándo podría adherir estos segmentos a su portafolio.

Pero mientras el futuro llega y la transición energética se acerca, IEnova se concentra en uno de sus grandes proyectos y que podrá traer nuevos recursos a la compañía: la exportación de gas natural desde las cuencas de Estados Unidos a Asia desde su planta Costa Azul, en Ensenada, Baja California. Un plan, que recibió la aprobación regulatoria en diciembre de 2020 y en la que la compañía ha invertido cerca de 2,000 millones de dólares de capital propio y deuda.

La empresa ya tiene un acuerdo con tres firmas para enviar el gas hacia el continente asiático. La administración de IEnova prevé el inicio de producción para 2024 y la operación comercial para un año después.

Pero el gran gasto que ha hecho IEnova también ha traído un efecto negativo a la compañía: en abril pasado la calificadora Moody’s bajó las calificaciones de su deuda a Baa2 (escala global, moneda local) desde Baa1 y a Aa2.mx (escala nacional de México) desde Aa1.mx, con una perspectiva negativa .

“Estamos en una fase de construcción, donde estamos inyectando cantidades importantes de capital en la empresa vía aportaciones de la misma empresa, como de deuda, entonces esta situación de apalancamiento es la que lleva a Moody’s a cambiar la calificación crediticia”, explica su directora durante la entrevista.

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La calificadora también ha argumentado que la baja en la nota se da como resultado del deterioro consecuente de la calidad crediticia de sus contrapartes relacionadas con el gobierno federal, incluyendo las estatales Comisión Federal de Electricidad y Pemex, que también han visto bajas en su calificación en los últimos meses.

Pero Moody’s asegura que IEnova aún posee un perfil estable y su directora asegura que, pese a la pandemia, durante el año pasado la empresa cumplió sus metas financieras. La compañía cerró 2020 con una baja de 8.5% en su utilidad neta y una disminución en sus ingresos de 1.4% en comparación con el año pasado.

Y durante el año pasado, la empresa, como el resto del sector, no sólo atravesó por la pandemia, sino por una serie de cambios y de incertidumbre regulatoria: modificaciones a la manera en que opera el mercado eléctrico y el de hidrocarburos, dos en el que IEnova tiene incursión. Pero Ortíz Mena se dice tranquila al respecto y asegura que la clave es una conversación constante con el gobierno federal.

IEnova ya pasó por ello al inicio del sexenio, aunque se trato de una conversación más seria, cuando tuvo que sentarse con la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador para renegociar el contrato del gasoducto marino Texas-Tuxpan, del que es socio minoritario y del cual TC Energía es el operador y dueño mayoritario.

“Queremos seguir invirtiendo y tenemos activos que van a estar aquí 30, 40 o 50 años. Entonces nosotros dedicamos mucho tiempo, y nos parece muy productivo, al diálogo con el gobierno, entender qué les preocupa, encontrar soluciones creativas y lo vamos a seguir haciendo”, dice Tania Ortíz Mena. “Es una parte sencilla de tener una operación exitosa”.

IEnova ha comenzado un capítulo nuevo hace unas semanas: la estadounidense Sempra Energy aumentó su participación del 70.2% al 96.4% del total de las acciones de la empresa. Y ello, ha dicho la empresa en un comunicado hace unas semanas, es una muestra del compromiso de la compañía de invertir en el país de cara al futuro.

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