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Hacienda Galindo: el hotel que pasó de manos de La Malinche a FibraHotel

La historia del hotel Fiesta Americana Hacienda Galindo data de 1524, cuando Hernán Cortés regaló esta finca a la traductora nahua. Hoy alberga 168 habitaciones, restaurantes y un viñedo.
sáb 25 junio 2022 05:00 AM
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Tras haber sido un distribuidor ganadero y un museo, desde 1975 la finca opera como hotel, actualmente bajo la administración de Grupo Posadas.

En el kilómetro 5.5 de la carretera Amealco-Galindo, rumbo a San Juan del Río, se encuentra uno de los mayores oasis históricos de la región disponibles para alojarse: el Fiesta Americana Hacienda Galindo.

Al dar un vistazo a los muros que enmarcan a esta hacienda es fácil imaginar el pasado que le precede. Desde una entrada empedrada, que cruza por un tradicional suburbio de arquitectura colonial, al llegar a este complejo parece que cada objeto en él tiene una historia que contar.

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Pasado colonial

El origen de esta finca se extiende por casi medio siglo, y bien representa parte de la historia de la región. En 1524, Malinalli –nombre en náhuatl para Marina, la intérprete de Hernán Cortés quien después sería conocida como La Malinche– llegó con su esposo, el capitán español Don Juan Jaramillo, luego de ser entregada por Cortés, quien promovió el matrimonio tras la llegada de su esposa de España, Catalina Pizarro y Altamirano.

Por indicaciones de Hernán Cortés, Don Juan Jaramillo construyó una hacienda para Doña Marina, nombre de la traductora nahua luego de ser bautizada por el mismo conquistador. La propiedad se erigió cerca del nuevo poblado de San Juan del Río, y con el tiempo se fue conociendo como El Mayorazgo de La Llave, según rescata el historiador José Luis Prudencio Bilbao.

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El hotel cuenta con 168 habitaciones divididas en ocho categorías.

La Llave cambió de dueño múltiples veces, primero quedándose entre familia. De manos de La Malinche, pasó a ser propiedad de Don Juan Jaramillo cuando la intérprete muere, y después de Doña Beatriz de Andrade Cervantes, viuda del segundo matrimonio de Don Juan Jaramillo. Para 1582, Don Pedro de Quezada –nieto de La Malinche– toma el control de la finca, y adquiere el nombre de Hacienda Galindo.

De centro ganadero a museo y hotel

A lo largo de su larga historia Hacienda Galindo ha tenido varias facetas, y de todas queda algún vestigio en la actualidad si se explora el hotel profundidad, algo que los mismos anfitriones motivan a hacer.

De la época de 1645 se mantiene intacta una capilla donde actualmente se celebran de convenciones a bodas y otras celebraciones, echando mano de varios salones con capacidades de 40 a 1,000 personas. A un costado de la capilla se encuentra un spa, para quienes prefieran por otro tipo de experiencias religiosas.

El hotel también hace honor a su pasado como bastión ganadero, principalmente desarrollado entre 1700 y 1800, con un pequeño zoológico que hoy pueden visitar los huéspedes, en el hay desde conejos a pavo reales e incluso caballos, en los que se puede dar un breve paso a la orilla de la finca.

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La finca ocupa un espacio de 9.5 hectáreas.

Del rol como uno de los mayores proveedores de toros de lidia –empleados para los espectáculos taurinos–, que tuvo su mayor auge en 1910, queda un área que hoy es un helipuerto, mientras que su momento como museo de historia –que se mantuvo entre 1939 y finales de los 50– aún se puede sentir vívidamente en cada pasillo del hotel, donde cuelgan cuadros de arte barroco novohispano junto a algunas piezas de arte mexicano contemporáneo.

Hoy en día, Hacienda Galindo se mantiene como un complejo hotelero, una vocación que inició en 1975, cuando fue adquirido por Hoteles La Mansión, y que pasó después pasó a ser propiedad de Grupo Posadas, que desde 1997 opera bajo la marca Fiesta Americana. En 2017, la cadena hotelera acordó la venta del complejo con FibraHotel por 130 millones de pesos, un proceso de venta que se cerró en marzo de 2021 por un monto actualizado de 156 millones de pesos, bajo un contrato en el que Posadas mantendrá la operación por 10 años más.

 

Hospedarse entre leyendas

Hacienda Galindo busca sacar provecho de una tendencia cada vez más amplia en el sector hotelero: convertir al complejo en una atracción por sí misma.

Aunque para hoteles como los all-inclusive no resulta difícil mantener a los huéspedes en su interior, para un hotel de plan europeo en una región propia de un Pueblo Mágico parecería complicado. Pero no es el caso.

Este Fiesta Americana cuenta con ocho clases de habitación, algunas de las cuales cuentan con terraza, jaccuzi y tina. La estética rústica y colonial del lugar convive con otros espacios más modernos, como los baños y las estancias.

Una de las principales razones para pensar dos veces en salir del complejo es su gastronomía. La variedad de platillos tradicionales es amplia, y va de cortes a pastas y platillos tradicionales, como las enchiladas queretanas. Los brunch de los domingos son la función estelar, pues en el Patio de los Laureles se disponen decenas de estaciones de comida que van de los huevos al gusto y quesadillas a barbacoa, cortes y mimosas.

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El hotel cuenta con su propio viñedo.

Al lado de una amplia alberca con detalles característicos de la región se encuentran áreas verdes donde es posible realizar picnics, pero si una botella de vino en el pasto no es suficiente, el hotel tiene su propio viñedo: Château Galindo, donde hay experiencias de maridajes con quesos.

Sin embargo, por la noche Hacienda Galindo saca provecho de su historia y realiza recorridos de la mano de actores para contar las leyendas del lugar, entre las que hay historias de desamor entre hijas de terratenientes y trabajadores, a riquezas oscuramente ganadas de propietarios pasados que dejaron secretos guardados entre los muros del lugar… literalmente.

Pasar un fin de semana en Fiesta Americana Hacienda Galindo se siente como una visita familiar, no sólo por la disposición de la Hacienda –que invita una y otra vez al huésped a explorarla minuciosamente–, sino por la oferta gastronómica y la gama de actividades disponibles, en las que es fácil perder la noción del tiempo.

 
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