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La Esperanza: cómo por 40 años ha sido la panadería más grande de México

Expansión acudió a la sucursal en Sevilla en la Ciudad de México para conocer acerca del proceso de elaboración de panes y pasteles.
mar 02 agosto 2022 04:52 PM
la esperanza panaderia pasteles historia
La repostería y los baguettes forman parte del menú de esta panaderia con más de 40 años en el mercado.

Los desayunos y las cenas de las familias mexicanas son acompañadas regularmente por piezas de pan, ya sea con bolillos, teleras, donas de maple, de azúcar, conchas de vainilla o chocolate, la oferta es tan variada que hay para todos los gustos.

En promedio, hay de 2,200 a 2,500 tipos de pan en el país y cerca de 50 tipos de masa para prepararlos, y para adquirirlos, existen desde las panaderías de barrio hasta aquellas que han trascendido por décadas.

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Un ejemplo de ello son las pastelerías La Esperanza, un negocio familiar que emprendió Francisco Javier Juampérez, junto con su hermano Pedro, y cuyo emprendimiento vio la luz en el año 1975, enclavada en la colonia Escuadrón 201, en la alcaldía Iztapalapa, una de las zonas populares de la Ciudad de México, la cual aún existe, aunque ya no es la única, pues la marca ya se extendió a lo largo de la República.

Expansión pudo acudir a una de las sucursales para conocer cómo es que se preparan los panes, los pasteles, los baguettes, y demás ofertas culinarias que deleitan los paladares mexicanos.

Ubicada en una esquina de la zona de Chapultepec en la Ciudad de México, esta sucursal de Sevilla que se inauguró el 18 de junio del 2020, y con apenas dos años de ponerse en funcionamiento, ya se encuentra dentro del gusto de las personas que trabajan y viven en las zonas aledañas, según nos relatan los empleados.

Dicen que de la vista nace el amor. Y sí, la pupila se llena con los colores de los cubiletes con fruta, los mini cake, las donas de maple y más, que es difícil elegir las opciones que saciarán el hambre o antojo de pan al ingresar al establecimiento.

El anfitrión Brandon Gerardo Melendez asegura que la bollería se encuentra dentro del gusto de los clientes, aunque en general, todo el pan tiene buena aceptación, relata el joven que entre sus funciones están el acomodar el pan, atender al cliente, hacer pedidos, un poco de todo.

Maestros que con sus manos deleitan tu paladar

Al ir subiendo hacia las dos cocinas de esta panadería, el olor a mantequilla, fruta, bolillo, invaden las sensaciones y abre el apetito, el primero que encontramos en una de las cocinas es a Luis Ángel Antonio Aguilar, quien es el encargado de la elaboración del pan blanco, el bolillo, telera, chapata, barra, pizzas, rollos de jamón y peinetas.

“Empecé como aprendiz, me fueron enseñando y me mandaron para acá, cuenta el joven de 26 años mientras sus manos están llenas de harina.

Unos pasos adelante se encuentra Federico Cruz Hernández, el maestro bollero, quien se encarga de elaborar los croissant, el rico chocolatin, danish de durazno, chesscake, quien durante la plática confiesa que lo que más le gusta elaborar es danish de chescake, en estos ocho meses que lleva en este puesto.

“Me siento contento, por ejemplo, tengo un cliente que marca por teléfono algunas mañanas para hacer sus pedidos de babka. Lo hago y se lo entrego”, expresa orgulloso.

“Siempre he trabajado en pastelerías La Esperanza. Nos dan bastantes cursos al año, nos capacitan continuamente. Es una satisfacción muy grande, me llena de orgullo ver cómo se vende bastante bien el pan, porque la producción más grande es el pan de dulce”, comenta Eleazar Betanzos Flores, maestro bizcochero, quien ingresó en el año 2010 y después, tras un breve retiro, retornó en el año 2014.

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Los panes dulces son parte de la oferta de La Esperanza.

Pura calidad de La Esperanza

A pesar de que el fundador Francisco Javier Juampérez murió el pasado 7 de junio a la edad de 73 años, tal parece que su legado de elaborar panes con insumos de calidad ha persistido, incluso, ya tienen sus propias marcas de leche, agua, esencias de sabor para las gelatinas, etcétera.

Las esencias con la marca de la empresa están colocadas en la plancha del maestro gelatinero, Manuel de Jesús Santiago, joven originario de Oaxaca, quien comparte que cuando acude a su estado de origen decide consentirlos con gelatinas, similares a las preparadas en su trabajo.

“Empecé de mozo y poco a poco fui checando lo que me gustaba, me gustaba el área de gelatinas y pedí una oportunidad porque quería superarme, me la dieron. La gelatina que más disfruto hacer es la de mango, maracuya, incluso cuando voy a visitar a mis parientes en Oaxaca les preparo las gelatinas que hago aquí en La Esperanza, los ingredientes que hacen falta los compro aquí”, dice el hombre de 26 años de edad quien ingresó a trabajar a los 18 años y cuyas manos se distribuyen entre cortar frutas para la decoración de la siguiente gelatina.

 
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La harina, en las manos de maestros panaderos en esta icónica panadería.

No solo de pan vive el hombre

Esta sucursal que en la fachada ya no se observa el tradicional elefante en el nombre de la pastelería, sí se encuentra una cafetería, quien de acuerdo con la gerente del lugar, Josefina García Archundia, es otra opción para consumir alguna bebida caliente o fría en el lugar, pues hay también gran variedad de sabores de helados.

La Esperanza cuenta con 115 sucursales alrededor de la República Mexicana, Estado de México, Puebla, Guadalajara, Hidalgo, Morelos, Tijuana, Cancún y Querétaro, en donde también encontrarás venta de cerveza en sucursales seleccionadas, bocadillos y alimentos preparados.

 
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