Concentración del cobre
Las actividades económicas que concentran el consumo del cobre a nivel mundial, también van en crecimiento masivo. La demanda económica básica, es decir, su uso para la producción de electrodomésticos, vehículos con motor de combustión interna, ferrocarriles, transporte marítimo, la generación de energía, entre otros fines, es donde se concentran las necesidades del mineral en alrededor de 23 millones de métricas, y representará el 53% de la demanda mundial para el 2040.
Otros uso intensivo de cobre se concentra en las actividades relacionadas con la transición energética, como el desarrollo de vehículos eléctricos, almacenamiento en baterías, energías renovables, infraestructura de transmisión y distribución de energía, y electrificación masiva de países en desarrollo. Todas estás actividades podrían incrementar su demanda mundial de 7 millones a 15.7 millones de toneladas en 2040.
El cobre tampoco se escapa de ser utilizado en actividades de inteligencia artificial, centros de datos y demanda de defensa; e incluso ya se empiezan a considerar el desarrollo incremental de robots humanoides, aunque están todavía en sus primeras etapas.
¿Qué hay por hacer?
Para poder intentar hacer frente al déficit que se puede generar en los próximos años, unas de las alternativas propuestas por S&P es el desarrollo de nuevas minas y la expansión de las ya existentes para poder cubrir esas 10 millones de toneladas métricas adicionales que se van a requerir para satisfacer la demanda.
No obstante, lograrlo dependerá de consolidar inversiones millonarias y significativas; las cuales dependen de librar retos tanto en superficie como bajo tierra, es decir, simplificaciones en las leyes y reglamentos mineros ante condiciones de extracción cada vez más complejas, costos de mano de obra e insumos, así como oposiciones ambientales y presiones de inversores y gobiernos.
Los datos son claros. Para que una mina de cobre pase de su etapa de descubrimiento a su producción puede tardar, en promedio, 17 años, por lo que la carrera del cobre es una que se juega contra reloj, lo que vuelve en calidad de urgen el tomar cartas en el asunto.