La posibilidad de que múltiples agentes interactúen entre sí de manera independiente reavivó debates sobre los límites y el futuro de la inteligencia artificial. Elon Musk llegó a afirmar que Moltbook podría representar “las primeras etapas de la singularidad”, el escenario hipotético en el que la IA supera la inteligencia humana y desencadena transformaciones imprevisibles.
Peter Steinberger, fundador de OpenClaw, fue reclutado recientemente por Sam Altman para integrarse a OpenAI, y los creadores vinculados al proyecto planean sumarse al plan de Meta en superinteligencia, según reportes de Axios.
El interés de Zuckerberg por empresas emergentes lleva varios meses sucediendo. Recién la compañía compró Manus, una startup especializada en agentes capaces de ejecutar tareas complejas sin supervisión humana.
Además, la compañía realizó un acqui-hire del equipo de la startup Gizmo para fortalecer su división de investigación. A esto se suma una inversión estratégica cercana a 14,800 millones de dólares en Scale AI, cuyo fundador, Alexandr Wang, se integró a los esfuerzos de Meta para desarrollar sistemas de superinteligencia.