Los precios también se perciben en los servicios cotidianos. Pedro, taxista del centro, cobra alrededor de 300 pesos por un trayecto de apenas dos kilómetros, una tarifa común en el destino. Aun así, asegura que el movimiento turístico ha bajado frente a años anteriores.
“Ahorita sí hay gente, pero ya no como hace unos meses. Antes en estas fechas ni se podía avanzar porque los turistas andaban en bicicleta por todos lados”, cuenta. “Ahora ya no se ve tanto movimiento. Incluso con la Semana Santa cerca, no está como en otros años”.
El encarecimiento del destino también ha puesto sobre la mesa otras tensiones del modelo turístico que se consolidó en Tulum en los últimos años. Una de ellas es el acceso a la playa, pues si bien la ley establece que estos espacios son bienes nacionales de uso público, en muchos destinos las entradas disponibles siguen siendo escasas y cada vez más concentradas en unos cuantos puntos.
Durante la presentación de la iniciativa Acceso Playa Tecate, la marca de cerveza compartió un dato que ayuda a dimensionar el problema. En algunas regiones de México existe apenas un acceso público por cada 100 kilómetros de costa.
“El acceso a las playas, que por ley es público y gratuito, se está volviendo cada vez más complicado”, dijo Esteban Velasco, director de marca Tecate.
La iniciativa busca intervenir en esa discusión a través de alianzas con bares, hoteles y centros de consumo ubicados frente al mar. Estos establecimientos habilitan un paso libre hacia la playa, sin cobro de entrada ni obligación de consumo.
Actualmente ya existen dos accesos habilitados bajo este esquema en Tulum, ubicados en Coco Unlimited y Villa Las Estrellas, según la información presentada por la compañía.
“A nuestra mesa llegaban distintas quejas sobre esta problemática del acceso a las playas”, explicó Velasco. “Escuchamos esa conversación y decidimos actuar”.
El proyecto funciona a partir de acuerdos con negocios que ya operan frente al mar y que además comercializan productos de la marca. Estos lugares se convierten en una especie de puerta de entrada pública al litoral.
“Lo que acordamos es que no habrá ningún cobro por entrar ni por permanecer. Será un acceso totalmente libre”, explicó el directivo.
El modelo busca conciliar la operación comercial de los establecimientos con el acceso público. Los negocios mantienen su actividad, pero el paso hacia la playa permanece abierto para cualquier visitante.
“Ellos siguen siendo un negocio, pero el acceso no tiene costo y nadie está obligado a consumir”, añadió Velasco en entrevista con Expansión.
Los visitantes pueden ingresar incluso con sus propios alimentos, bebidas, sombrillas o artículos de playa.
En el caso de Coco Unlimited, uno de los primeros establecimientos que participa en la iniciativa, el acceso abierto podría incluso ampliar el flujo de personas. El hotel estima duplicar el número de visitantes a partir de la habilitación del paso público.
La intención de la marca es que estos accesos puedan identificarse fácilmente. Los lugares que se sumen al proyecto contarán con el distintivo “Acceso Playa Tecate”, un sello que indicará que el ingreso es libre y sin condiciones.
“La idea es que cuando la gente vea el sello Acceso Playa Tecate sepa que puede entrar libremente, sin pagar y sin obligación de consumo”, explicó Velasco.
El proyecto también contempla acciones ambientales. En los accesos se instalaron contenedores para la separación y reciclaje de residuos, con el objetivo de gestionar la basura que puedan generar los visitantes.