El joven recuerda que su primer video con TikTok Shop fue sobre unos audífonos traductores de Miniso. Le enviaron el artículo gratis, lo probó, grabó el video de recomendación y lo publicó. Pronto siguieron plantillas deportivas y accesorios para entrenar.
En su mejor semana, Mendoza ganó 800 pesos, un ingreso que en ese momento consideró una ayuda importante. “TikTok premia la disciplina, es como cualquier negocio, hay que dedicarle”, dice mientras muestra orgulloso las estadísticas de su cuenta que ya supera los 24,000 seguidores.
La historia de Raúl es una de miles que hoy explican por qué TikTok ya no es solo una plataforma de entretenimiento. Desde su llegada a México, el comercio dentro de la app ha crecido de manera vertiginosa.
En ocho meses, el volumen promedio de ventas diarias se multiplicó por 34, la oferta de productos aumentó 15 y los creadores con ventas activas crecieron 23 veces, acorde con datos de la compañía. La fórmula combina entretenimiento, autenticidad y deseo, ya que en un primer momento el usuario no entra a comprar, pero termina encontrando algo que quiere.
Esa experiencia se conoce como comercio por descubrimiento. A diferencia de los marketplaces tradicionales, donde se busca un artículo específico, TikTok muestra productos que aparecen de forma orgánica entre los videos del feed. Ocho de cada 10 usuarios mexicanos aseguran que la plataforma les ayuda a conocer nuevas tendencias y más de la mitad busca más información sobre lo que ve.
El algoritmo aprende los gustos del usuario y coloca frente a él aquello que probablemente le atraiga. De esa manera, una recomendación se convierte en una compra impulsiva y un video en una venta concreta.
Otras plataformas han intentado replicar el modelo. Instagram lanzó su función Shops y las etiquetas de producto para cerrar la compra dentro del mismo feed, aunque la mayoría de sus ventas aún depende de la intención previa del usuario.
TikTok apuesta por algo más emocional. Su ventaja está en que el proceso de compra se integra en la experiencia de entretenimiento, sin que el usuario sienta que está en una tienda. Ver un video se convierte en una visita casual a un aparador infinito: cortinas, tapetes, suplementos, maquillaje, ropa, accesorios… la lista es larga al igual que la ventana de oportunidad para marcas y tiendas.
Waldo’s, una de las primeras en abrir su tienda dentro de TikTok Shop, aumentó sus ventas 159% mes a mes desde su llegada. Wilson multiplicó su valor bruto de mercancía en 4,000% después de implementar transmisiones en vivo. También hay casos individuales, como el de Meif Espinosa, que empezó con reseñas de belleza y hoy obtiene ingresos mayores a su salario fijo. En todos, el patrón que se repite es que la autenticidad vende más que la publicidad.