La seguridad energética ha regresado al centro de la conversación global y las decisiones de inversión son más exigentes “por eso no es momento de mirar hacia atrás, sino es momento de ajustar el rumbo”, puntualizó De la Fuente.
La convención petrolera cumple su décimo aniversario, y el presidente de la Asociación considera que esos primeros 10 años fueron de construcción por lo que es necesario que los siguientes años sean de adaptación y crecimiento. Entre empresa, autoridades, expertos y aliados estratégicos se debe construir el futuro energético del país.
Cifras de Pemex señalan que la producción nacional promedió los 1 millón 635,000 barriles por día en 2025; la producción privada ronda apenas los 140,000 barriles diarios.
Lucha de atracción
Actualmente el mundo vive una situación incómoda, donde es más fácil detener la producción que elevarla, y dicho desbalance ya se refleja en los mercados, por lo que hablar y garantizar la seguridad energética se ha vuelto una prioridad global, donde los países luchan por atraer inversiones, y los inversores buscan un destino que ofrezca certidumbre, condiciones competitivas y capacidad de ejecución.
“Ese es el nuevo estándar, y en ese juego hay, al menos, 14 países con rondas (petroleras) abiertas compitiendo por el mismo capital, sin contar a México y lo que pudiera reactivarse en Venezuela. México tiene una gran oportunidad en ese contexto porque cuenta con recursos, talento, ubicación estratégica y una empresa nacional clave para su desarrollo, Pemex, como palanca de desarrollo”, explicó el titular de Amexhi.
Ejemplificó que los yacimientos de Zama y Trión son la prueba de lo que se puede lograr cuando la industria privada y Pemex trabajan de manera conjunta, pues tan solo esos dos proyectos contemplan inversiones superiores a los 20,000 millones de dólares, con al menos la mitad proveniente de capital privado.