¿Qué es el fracking y por qué es controversial?
De acuerdo con Greenpeace y la Alianza Mexicana contra el Fracking, es una técnica para extraer gas natural de yacimientos no convencionales. El hidrocarburo se encuentra atrapado en los poros de formaciones rocosas, poco permeables, llamadas lutitas bituminosas en el subsuelo, e impide la migración del metano a grandes bolsas de hidrocarburos.
El fracking, o fractura hidráulica, consiste en realizar pozos en los cuales se inyectan millones de litros de agua, mezclados con arena y sustancias químicas a elevada presión que fuerza el flujo y salida del gas de las piedras donde se encuentra.
Posteriormente, se regresa el agua junto con el carburante, listo para ser procesado y comercializado.
Sin embargo, este flujo disminuye en poco tiempo, por lo que es necesario perforar nuevos pozos, de al menos 0.6 a 2 kilómetros, para mantener la producción de los yacimientos. Debido a ello, se requiere la ocupación de vastas extensiones de territorio y de agua.
Desventajas
Greenpeace señala que este proceso conlleva a una serie de impactos ambientales, de los cuales algunos aún no están plenamente comprendidos. Entre ellos, la contaminación de las aguas subterráneas, contaminación atmosférica, emisiones de gases de efecto invernadero (metano), terremotos (sismicidad inducida), contaminación acústica e impactos paisajísticos.
Además, también se debe considerar el tráfico de camiones que transportan el gas extraído, el consumo de agua y la ocupación de territorio.
La Alianza Mexicana contra el Fracking, colectivo de 40 organizaciones civiles y sociales en contra de éste método, señaló los siguientes impactos:
Disminución de disponibilidad del agua
La fractura hidráulica requiere entre 20 y 30 millones de litros de agua para un solo pozo, un consumo estimado de 15 o 20 días.
Rubén Chávez, coordinador del subcomité de aguas subterráneas del Comité del Agua del CICM y expresidente la de Asociación Geohidrológica Mexicana (AGM), explicó que el consumo de agua para el fracking en estados con yacimientos no convencionales, como Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, sería de entre 1 y 2% de la extracción total del recurso estatal.
Por su parte, la Alianza señala que la disponibilidad de agua en estos estados es limitada, al tratarse de regiones con alto estrés hídrico.