La agencia añadió que la nota incorpora una dependencia de incumplimiento “muy alta” entre la CFE y el gobierno mexicano.
Un plan de inversión bajo presión
El ajuste ocurre en un momento clave para la empresa dirigida por Emilia Esther Calleja Alor, que impulsa uno de los programas de expansión más ambiciosos de su historia reciente. Moody’s estimó que la compañía contempla inversiones cercanas a 30,000 millones de dólares hacia 2030, un plan que incluye riesgos de ejecución y que requerirá diversas fuentes de financiamiento.
Aunque la calificadora reconoció mejoras en algunos indicadores financieros y una posición dominante dentro del mercado eléctrico mexicano, también advirtió que la empresa sigue expuesta a factores de volatilidad relevantes.
“La evaluación está actualmente limitada por la alta exposición de la compañía a la volatilidad de los precios del gas natural y al riesgo cambiario”, indicó Moody’s. La agencia añadió que, pese a que la CFE mantiene coberturas para parte de sus compras de combustible, sus flujos de efectivo “no están completamente aislados” frente a periodos prolongados de volatilidad energética o interrupciones en el suministro global.
La eléctrica estatal enfrenta desde hace años una elevada dependencia del gas natural para la generación eléctrica, particularmente del combustible importado desde Estados Unidos. Esa exposición ha cobrado mayor relevancia en un contexto de tensiones geopolíticas y fluctuaciones en los mercados internacionales de energía.
Moody’s agregó que el programa de inversión de alrededor de 30,000 millones de dólares hacia 2030 podría implicar riesgos de ejecución y endeudamiento adicional, aunque espera que el desempeño financiero de la empresa se mantenga acorde con su nivel de calificación durante los próximos 12 a 18 meses.
La presión sobre las empresas estatales
Moody’s reconoció que la empresa conserva fortalezas estructurales importantes. Destacó su posición dominante en el mercado eléctrico mexicano, su liquidez adecuada y una base diversificada de financiamiento.
La firma recordó además que la CFE mantiene el derecho exclusivo de transmisión y distribución eléctrica en México, lo que refuerza su relevancia estratégica para el país.
La compañía opera activos de generación, transmisión y distribución en todo el territorio nacional. Al cierre de marzo de 2026, la empresa contaba con una capacidad instalada de generación de 70.863 gigawatts, incluyendo productores independientes y subastas de largo plazo.
Además, administraba 111,254 kilómetros de líneas de transmisión y subtransmisión de media y alta tensión, así como una red de distribución de 914,796 kilómetros.
Moody’s también destacó que la empresa ha buscado ampliar sus fuentes de ingresos en años recientes mediante nuevas líneas de negocio, como la comercialización de combustibles a terceros y servicios de internet.