Hacienda inyectó alrededor de 396,200 millones de pesos a Pemex durante 2025 como parte de la estrategia de rescate financiero.
Los apoyos continúan dentro del calendario planteado por el gobierno. La Cuenta Pública 2025, elaborada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), documenta que entre enero y abril de 2026 el gobierno federal siguió realizando aportaciones patrimoniales a la empresa.
“Del 1 de enero al 15 de abril de 2026, el Gobierno Federal ha efectuado aportaciones patrimoniales a Pemex, a través de la Secretaría de Energía para apoyar financieramente a Pemex, dichas aportaciones han sido designadas para fortalecer la posición financiera”, expone el documento, que considera algunos eventos posteriores al cierre.
Entre enero y marzo de 2026, el gobierno federal transfirió 58,346 millones de pesos a la empresa, de acuerdo con los montos reportados en la Cuenta Pública.
El respaldo ocurre en un entorno de menor crecimiento económico y creciente presión fiscal. México enfrenta un menor crecimiento económico, menores ingresos públicos y una presión creciente sobre el gasto, mientras Pemex continúa absorbiendo recursos fiscales para cubrir vencimientos, refinanciar deuda y sostener operaciones.
La presión ya comenzó a reflejarse en la calificación soberana del país. Moody’s Ratings rebajó un escalón la nota de México, llevándola de “Baa2” a “Baa3”, el último nivel dentro del grado de inversión y apenas un escalón arriba del grado especulativo o “bono basura”.
El rescate petrolero golpea la nota soberana
La calificadora explicó que la decisión responde a la persistencia de debilidades fiscales estructurales, entre ellas una deuda creciente, rigidez presupuestaria, menores ingresos y, particularmente, el apoyo financiero continuo a Pemex.
Además de representar una evaluación sobre la capacidad del país para cumplir sus obligaciones, una degradación crediticia implica mayores costos de financiamiento tanto para el gobierno federal como para las empresas vinculadas al soberano.
La decisión de Moody’s se sumó a la de S&P Global Ratings, que días antes modificó de estable a negativa la perspectiva de la deuda mexicana, así como la de Pemex y CFE, ante los riesgos fiscales asociados al bajo crecimiento económico y a las necesidades de apoyo estatal.
En paralelo, la petrolera continúa dependiendo del respaldo gubernamental para sostener su perfil financiero. La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que los apoyos extraordinarios estaban previstos únicamente para 2025 y 2026, con la expectativa de que la empresa logre operar sin respaldo fiscal a partir de 2027.
“Esto es solo (apoyo de Hacienda para reducir deuda financiera) para 2025 y 2026; los cálculos que tenemos es que para 2027 Pemex no va a necesitar apoyo de la Secretaría de Hacienda. Para 2027 Pemex sale solito”, aseguró la mandataria en septiembre del año pasado.