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El primer auto que Nissan fabricó en México llevaba otra marca: así comenzó su historia

Antes del Tsuru, Sentra o Versa, un compacto de diseño italiano abrió la primera etapa industrial de la compañía japonesa en el país.
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Detrás de aquella carrocería había una marca distinta, una referencia a la cultura mexica y el comienzo de una operación industrial. (mexico.nissannews.com)

Nissan construyó en México una historia ligada a vehículos que forman parte de la memoria colectiva, desde sedanes familiares hasta pickups que todavía circulan por las calles. Sin embargo, el origen de esa trayectoria guarda una contradicción poco conocida: el primer automóvil que salió de su planta mexicana no mostraba el emblema de la marca.

Detrás de aquella carrocería había una marca distinta, una referencia a la cultura mexica y el comienzo de una operación industrial que se prolongó durante seis décadas.

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El primer auto que Nissan fabricó en México llevaba la marca Datsun

La respuesta se remonta al 12 de mayo de 1966, cuando comenzó oficialmente la producción del Datsun Bluebird Tizoc 410 en la planta CIVAC, ubicada en Jiutepec, Morelos. Aunque fue fabricado por Nissan Mexicana, el vehículo no portaba el nombre Nissan porque se comercializaba bajo la marca Datsun.

Para entender aquella aparente contradicción es necesario separar tres conceptos. Nissan Mexicana S.A. de C.V. era el fabricante y la entidad legal constituida formalmente en septiembre de 1961; Datsun era la marca utilizada para vender sus automóviles, mientras que Bluebird Tizoc 410 identificaba al modelo producido en México.

Nissan había llegado al país en 1959, inicialmente como comercializadora de vehículos Datsun. Por esa razón, cuando comenzó a fabricar automóviles localmente, el nombre que los compradores reconocían en los emblemas y en la publicidad todavía no era Nissan.

Antes de que CIVAC entrara en operación, las piezas del Bluebird llegaban desde Japón y eran ensambladas en las instalaciones de Willys Mexicana, en la Ciudad de México. Aquella modalidad cambió con la apertura del complejo de Morelos, donde manos mexicanas comenzaron a producir el automóvil que inauguró formalmente la etapa manufacturera de Nissan fuera de su país de origen.

Entre 1966 y 1968 se fabricaron 10,510 unidades del modelo en CIVAC, de acuerdo con la marca.

Así era el Datsun Bluebird Tizoc 410 que inició la producción de Nissan

Datsun Bluebird 410
DarthArt (Getty Images)

Mucho antes de que el Tsuru se convirtiera en uno de los autos más representativos de Nissan en México, el Bluebird Tizoc fue el modelo encargado de abrir el camino de la manufactura de la marca en el país. Había sido presentado en Japón en 1964, el mismo año en que Tokio recibió los Juegos Olímpicos. Su diseño fue encargado a la firma italiana Pininfarina, responsable de darle una apariencia europea que lo diferenciaba de otros automóviles compactos de la época.

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Parte de su estética estaba inspirada en el Lancia Fulvia, con líneas modernas y proporciones distintas a las que predominaban entre sus competidores. Para la producción mexicana de 1966 se utilizó un rediseño de formas más cuadradas, fácilmente reconocible por sus cuatro faros delanteros.

La adaptación al mercado nacional no terminó en la carrocería. El automóvil recibió el nombre Tizoc en honor al séptimo tlatoani mexica, cuyo nombre se traduce del náhuatl como “el que hace sacrificio”. Aunque conservaba los emblemas Datsun y Bluebird, en México fue conocido y promovido comercialmente simplemente como Tizoc.

Bajo el cofre llevaba un motor de cuatro cilindros y 1,299 centímetros cúbicos, equivalente a 1.3 litros, capaz de generar 60 caballos de fuerza. Estaba asociado a una transmisión manual de cuatro velocidades, con la palanca colocada en el piso.

Con ese conjunto mecánico podía alcanzar una velocidad máxima de 131 kilómetros por hora y ofrecer un rendimiento de hasta 14 kilómetros por litro. Su peso en vacío era de 915 kilogramos, una cifra que ayudaba a mantenerlo dentro de la categoría de los compactos.

Uno de sus argumentos comerciales más llamativos estaba relacionado con su estructura. La publicidad lo presentaba como el “único auto compacto con chasis”, debido a que incorporaba un bastidor reforzado que, según la comunicación de la época, ofrecía mayor resistencia frente a impactos.

Su catálogo incluía dos tipos de carrocería: sedán y station wagon. Ambas versiones fueron promovidas como una alternativa adecuada para las necesidades urbanas, al grado de que la marca lo presentó como el “compacto ideal para la moderna Ciudad de México”.

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Además de sus características técnicas, el Tizoc también quedó vinculado con un episodio internacional. Durante 1967, el vehículo fue ofrecido a la delegación japonesa que acudió a los terceros Juegos Internacionales celebrados en la Ciudad de México, un gesto que conectaba su origen japonés con su nueva identidad de manufactura nacional.

CIVAC convirtió al Bluebird en el primer capítulo industrial de Nissan

La producción del Tizoc fue posible gracias a la construcción de la planta de la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca, mejor conocida por sus siglas CIVAC. La primera piedra del complejo se colocó en 1965, y su inauguración ocurrió el 12 de mayo del año siguiente.

Ubicada en Jiutepec, Morelos, la instalación ocupaba una superficie superior a 400,000 metros cuadrados. Comenzó operaciones con 740 trabajadores y una capacidad inicial de 70 unidades por día.

Su apertura tuvo una relevancia que rebasó al propio Bluebird. CIVAC se convirtió en el primer complejo de manufactura de Nissan fuera de Japón, con lo que México pasó de ser únicamente un mercado de comercialización y ensamble parcial a ocupar un lugar dentro de la estrategia internacional de producción de la compañía.

Con el paso de los años, las instalaciones de Morelos ampliaron su plantilla hasta superar los 5,000 trabajadores en sus periodos de mayor actividad. La producción también dejó de limitarse al primer compacto y dio paso a una lista de vehículos que terminaron por consolidar a Nissan entre las marcas más reconocidas del país.

Por sus líneas pasaron modelos como Tsuru, Ichivan, Sakura, Sentra, Tsubame, Versa y Tiida, además de pickups y vehículos de trabajo como Datsun 720, NP300 y Frontier. Cada uno representó una etapa distinta de la evolución de la compañía, pero todos compartieron la planta donde había comenzado la historia con aquel automóvil que todavía decía Datsun.

La proyección internacional de CIVAC tomó forma en 1972, cuando comenzaron las exportaciones hacia países de Latinoamérica y el Caribe, entre ellos Bolivia, Ecuador y Chile. Un año después, en 1973, el complejo celebró sus primeras 100,000 unidades producidas; para 1982, la cifra ya había llegado a 500,000 vehículos. A lo largo de ese crecimiento, CIVAC también ayudó a transformar la industria automotriz mexicana, al consolidar la presencia de un fabricante japonés en un mercado dominado hasta entonces por armadoras estadounidenses y convertir a México en una plataforma estratégica para la expansión internacional.

Del Datsun Tizoc al cierre de la planta 60 años después

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eyewave (Getty Images)

Durante seis décadas, CIVAC pasó de producir 70 vehículos diarios a convertirse en una pieza central de la presencia industrial de Nissan en México. No obstante, la compañía decidió poner fin a sus operaciones como parte de una reorganización mundial.

La planta cerró definitivamente el 27 de marzo de 2026, casi 60 años después de que el primer Datsun Bluebird Tizoc 410 saliera de su línea de producción. La decisión formó parte del plan global Re:Nissan, enfocado en concentrar la manufactura, mejorar la eficiencia y trasladar los procesos hacia instalaciones con tecnología más avanzada.

Como parte de esa estrategia, la producción que permanecía en Morelos fue transferida gradualmente a los complejos Aguascalientes 1 y Aguascalientes 2, ubicados en la región del Bajío. Diversos modelos ya habían comenzado a migrar antes del cierre definitivo, hasta que CIVAC dejó de operar después de seis décadas de actividad.

Aquel desenlace no borró la relevancia de la planta ni significó el final de Nissan en el país. La operación industrial continuó concentrada en Aguascalientes, pero el cierre sí puso fin al complejo donde había comenzado la manufactura mexicana de la compañía.

Así se completó una historia que se inició con un vehículo de 60 caballos de fuerza, cuatro faros y un nombre inspirado en un gobernante mexica. Mucho antes de que el emblema Nissan se volviera común en México, el Datsun Bluebird Tizoc 410 ya había abierto el camino desde Morelos para una de las operaciones automotrices más duraderas del país.

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