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El puerto de Lázaro Cárdenas va por el negocio del transbordo de carga proveniente de Asia

El movimiento de contenedores entre barcos gana interés entre operadores portuarios, que ven en México una plataforma para conectar las rutas asiáticas con Centro y Sudamérica.
Un barco con contenedores llega a uno de los puertos para hacer actividades de transbordo.
Operadores como APM Terminals están viendo en México una oportunidad para volverse un hub de transbordos de este lado del mundo. (halbergman/Getty Images)

El movimiento de mercancías entre barcos, conocido como transbordo marítimo, comienza a ganar espacio en la estrategia de los operadores portuarios en México. La operación, que consiste en trasladar principalmente contenedores de una embarcación a otra en un puerto intermedio antes de llegar a su destino final, está encontrando una oportunidad en las rutas que conectan Asia con Centro y Sudamérica.

Uno de los puntos donde esta tendencia empieza a tomar forma es Lázaro Cárdenas , en Michoacán. El puerto del Pacífico se encuentra en una posición estratégica para recibir embarcaciones procedentes de Asia y redistribuir sus cargas hacia otros mercados del continente, una posibilidad que ha comenzado a despertar el interés de los operadores.

APM Terminals, que administra una de las dos terminales especializadas en el manejo de contenedores del recinto, identifica al transbordo como uno de los segmentos con mayor dinamismo dentro de su operación. La compañía incluso tomó en cuenta esta oportunidad al anunciar a principios de año una inversión de 350 millones de dólares para fortalecer la infraestructura de su terminal, incluida la incorporación de grúas de mayor capacidad, como las STS.

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Beatriz Yera, directora de APM Terminals, explica que cada vez llegan más servicios provenientes de Asia que utilizan Lázaro Cárdenas como punto intermedio antes de continuar hacia mercados de Centro y Sudamérica. La operación también se extiende hacia rutas con destino a la costa este de Estados Unidos.

“El trasbordo ha sido uno de los segmentos que más ha crecido hasta el momento. Eso es una señal de cómo México no solo mira hacia su mercado interno, sino también hacia un contexto regional”, expone la directiva.

El interés no se limita a los operadores privados. Desde la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona) de Lázaro Cárdenas también observan un mayor movimiento de este tipo. En este caso, además de las oportunidades comerciales, el transbordo comienza a adquirir otra función: ayudar a reducir riesgos asociados con las condiciones de navegación y manejo de ciertas mercancías.

María Agustina Álvarez, gerente comercial de la Asipona Lázaro Cárdenas, señala que algunas mercancías requieren especial atención cuando las condiciones meteorológicas complican las maniobras portuarias. Entre ellas se encuentran ciertos insumos utilizados por la industria siderúrgica, cuyo manejo puede representar riesgos ante fuertes vientos.

El problema no es menor. El movimiento de estas cargas bajo condiciones adversas puede incrementar la posibilidad de que caigan al mar , y, en determinados casos, generar riesgos asociados con explosiones. Por ello, el transbordo puede convertirse también en una herramienta para mantener las mercancías bajo condiciones más controladas.

“Siempre se está monitoreando el tema de la temperatura, el viento y la humedad, porque existen riesgos para la descarga. Generalmente cuando no hay viento, se opera, pero cuando hay viento no”, añade Álvarez.

El interés de los operadores mexicanos ocurre mientras el negocio mundial del transbordo mantiene una trayectoria de crecimiento. De acuerdo con datos de Grand View Research, el mercado marítimo de transbordo de contenedores alcanzará un valor de 16,300 millones de dólares este año y tendrá una tasa de crecimiento anual compuesta de 3.6% entre 2025 y 2030.

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La oportunidad que antes estaba frenada

La figura del transbordo no es nueva. Puertos como Singapur construyeron parte de su negocio alrededor de su capacidad para recibir mercancías y redistribuirlas hacia otros destinos. Para México, sin embargo, durante años las condiciones regulatorias hicieron menos atractivo desarrollar esta actividad.

En la década pasada, algunos operadores portuarios identificaban limitaciones en la legislación aduanera. La Ley Aduanera no diferenciaba con suficiente claridad entre operaciones de cabotaje y transbordo, lo que podía provocar que los contenedores fueran tratados bajo procedimientos similares a los de una importación.

Eso implicaba revisiones que no correspondían a una mercancía destinada al mercado mexicano y terminaba por añadir tiempo y costos a una operación cuyo objetivo era únicamente cambiar de barco.

El efecto era particularmente relevante para un negocio en el que la velocidad de las operaciones es parte central de la competitividad. Un contenedor que permanece más tiempo del necesario en un puerto representa mayores costos para las navieras y reduce el atractivo de utilizar ese recinto como punto de conexión.

Todavía en 2023, el Instituto Mexicano del Transporte (IMT) reconocía el potencial geográfico de México, pero advertía que el transbordo seguía teniendo una participación marginal en los puertos nacionales.

“Dado que los movimientos de transbordo son insignificantes en los puertos mexicanos, la integración modal de las regiones interiores ha sido fundamental para el crecimiento de la carga contenerizada”, señaló el instituto.

La situación, sin embargo, comienza a cambiar conforme los operadores encuentran condiciones más favorables para desarrollar el negocio y el país actualiza su marco regulatorio.

La nueva Ley aduanera es uno de los elementos que permite mirar con mayor interés esta actividad. El reto ahora consiste en convertir esa ventaja regulatoria y geográfica en infraestructura y servicios capaces de competir con otros puertos que desde hace décadas construyeron su negocio alrededor del transbordo.

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