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Los aranceles de EU frenan llegada de autopartes a Manzanillo y presionan los costos logísticos

El puerto del Pacífico se convirtió en una puerta de entrada a las autopartes asiáticas, sobre todo, chinas. La reducción aprieta a toda la cadena, a la vez que la industria automotriz ajusta su producción.
Manzanillo es el puerto por el que más contenedores ingresan en México.
Los operadores logísticos señalan que los clientes empiezan a priorizar el precio sobre la calidad del servicio.

Los aranceles de Estados Unidos a los vehículos fabricados en México ya empiezan a modificar el flujo de autopartes que llegan al país por el puerto de Manzanillo, Colima . La menor producción de las armadoras y la presión para incorporar más componentes fabricados en Estados Unidos están reduciendo la demanda de piezas provenientes de Asia y, con ella, el movimiento de mercancías hacia las plantas automotrices.

El primer impacto ya se observa en los contenedores. José Antonio Contreras, CEO de Contecon Manzanillo, una de las terminales que recibe y mueve carga contenerizada en el puerto, estima que la importación de autopartes ha disminuido alrededor de 1%, en línea con la caída en la producción de vehículos.

“Las importaciones están cayendo igual que la producción de vehículos. Alrededor de 1%, es similar”, dijo.

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Manzanillo es especialmente sensible a este cambio porque se convirtió en una puerta de entrada para las autopartes provenientes de Asia. De acuerdo con la Industria Nacional de Autopartes (INA), China representa 15% de las importaciones totales de autopartes, Japón 6.8% y Corea del Sur 6%. Los tres países figuran entre los cinco principales proveedores de componentes para la industria automotriz mexicana.

Más allá del volumen

Estados Unidos busca que las armadoras incorporen una mayor proporción de componentes fabricados en ese país, una condición que reduce el espacio para las piezas asiáticas dentro de las cadenas de suministro que abastecen a las plantas mexicanas.

Para los operadores logísticos como Sea Cargo Logistics (SCL), que se encarga de transportar este tipo de componentes desde puertos como el de Manzanillo hacia las plantas, el flujo de autopartes que llega a las fábricas mexicanas ha caído entre 5 y 10%.

Raquel Haj, directora de Producto Oceánico de SCL, explica que el impacto de los aranceles no solo se traduce en menos piezas que trasladar, sino también en que los fabricantes están buscando reducir el costo de mover las que todavía necesitan.

“Hay clientes que nos han dicho que, como se encareció su producto porque ahora deben pagar más aranceles, necesitan que seamos más competitivos o si no van a buscar otras opciones”, explica Haj.

El cambio ya se refleja en la manera en que las empresas eligen y negocian con sus proveedores logísticos. Los clientes que antes privilegiaban la calidad del servicio ahora están dando mayor peso al precio.

“También hemos perdido algunos clientes, porque salen a buscar proveedores logísticos y algunas empresas sí ofrecen costos muy bajos con tal de ganar esos negocios”, expone.

Manzanillo crece, pero la industria automotriz espera 2027

El menor flujo de autopartes todavía no se refleja, sin embargo, en una caída de la actividad general de Manzanillo. El puerto movilizó 2.8 millones de contenedores entre enero y agosto, un crecimiento de 11%.

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El dato muestra que el ajuste de la industria automotriz convive con el crecimiento de otros flujos de comercio. La carga proveniente de Asia sigue llegando al puerto para abastecer a otras industrias y mercados, lo que permite que el movimiento total de contenedores mantenga una tendencia positiva pese a la menor dinámica de algunos componentes automotrices.

Contecon también continúa ampliando su capacidad para atender ese crecimiento. La terminal tiene en marcha una inversión de 230 millones de dólares , anunciada en 2022, con la que busca alcanzar una capacidad de 2 millones de TEUs anuales. Esta semana recibió dos nuevas grúas STS para atender buques Ultra Large Container Vessels de hasta 400 metros de eslora.

Para Contreras, el siguiente movimiento de las armadoras dependerá de las condiciones que se definan para el comercio de América del Norte. Las empresas esperan conocer el resultado de la revisión del T-MEC antes de ajustar con mayor profundidad sus operaciones y líneas de producción de cara a 2027.

“Lo que estamos esperando es saber cómo afectará (la negociación del T-MEC) al sector y a sus líneas de producción. Eso nos permitirá tener una perspectiva de lo que puede pasar en 2027”, comenta Contreras.

“Hasta que no se cierre esa negociación y veamos finalmente qué impactos tiene aquí, lo sabremos, porque son muy fuertes los flujos comerciales de las automotrices y también de las grandes empresas de retail (que importan mercancía desde China)”, concluye.

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