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Aeroméxico, Viva y Volaris esquivan los “gasolinazos” aéreos

El aumento en el precio de los combustibles como efecto de la guerra en el Medio Oriente no impidió que las aerolíneas obtuvieran ganancias en el tercer trimestre.
Un avión de Aeroméxico estacionado mientras personal de ASA realiza una recarga de combustible.
Durante el tercer trimestre, Aeroméxico elevó 57.6% su gasto total en este insumo, mientras Viva y Volaris registraron aumentos de 48.6% y 26.2% en su CASM de combustible. (Justin Sullivan/Getty Images )

El encarecimiento de los combustibles está poniendo a prueba las finanzas de las aerolíneas mexicanas. Con incrementos de hasta 57.6% en el gasto total por este concepto, Aeroméxico , Viva y Volaris han encontrado en una palabra una respuesta común para enfrentar la presión sobre sus costos operativos: disciplina.

La estrategia pasa menos por crecer a toda costa y más por aprovechar cada avión, ajustar la oferta a la demanda, privilegiar las rutas más rentables y encontrar nuevas fuentes de ingresos. El objetivo es contener el impacto de un combustible que alcanzó niveles históricos durante el tercer trimestre del año, en medio de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.

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Para Aeroméxico, el desafío se reflejó en un gasto total de combustible de 469 millones de dólares entre julio y septiembre, un incremento de 57.6% respecto al mismo periodo del año pasado. Aunque la presión sobre este insumo fue considerable, la aerolínea consiguió cerrar el trimestre con una utilidad neta de 40.6 millones de dólares.

Andrés Conesa, director general de la compañía, explicó que la respuesta ha consistido en combinar una estrategia comercial enfocada en fortalecer los ingresos con un mayor control de los costos y una administración cuidadosa de la capacidad.

“A pesar de que los precios del combustible alcanzaron niveles históricos durante el trimestre, las iniciativas comerciales enfocadas en fortalecer los ingresos, la gestión disciplinada de costos y administración prudente de la capacidad nos permitieron compensar el impacto de los mayores costos de combustible”, expuso Conesa en su reporte financiero.

Los ingresos totales de Aeroméxico sumaron 1,600 millones de dólares, un crecimiento de 13.6% anual. El avance estuvo impulsado principalmente por el desempeño de su segmento premium, el dinamismo de su programa de lealtad y mayores ingresos por pasajeros, particularmente en los mercados internacionales.

La compañía también ha optado por reasignar su oferta hacia destinos internacionales con mayor rentabilidad y ajustar el número de frecuencias para evitar que la capacidad disponible supere la demanda.


Viva y Volaris buscan exprimir su capacidad

Las aerolíneas de bajo costo también enfrentaron mayores presiones, aunque con retos operativos adicionales. Viva tuvo que lidiar con el encarecimiento del combustible y con las inspecciones no programadas de motores Pratt & Whitney, que obligaron a mantener algunos aviones en tierra y redujeron su capacidad 4.4% durante el trimestre.

En este escenario, la compañía registró ingresos operativos totales por 696 millones de dólares, un incremento de 6.1% anual. El resultado estuvo respaldado por mayores factores de ocupación, ingresos complementarios y una administración más eficiente de la capacidad disponible.

Sin embargo, el impacto del combustible impact sus costos. El CASM de combustible, indicador que mide el costo por asiento por milla disponible, pasó de 2.69 centavos de dólar en el tercer trimestre del año pasado a 3.99 centavos en el mismo periodo de este año, un incremento de 48.6%.

La presión sobre los gastos terminó por reflejarse en sus resultados, con una pérdida neta de 27 millones de dólares.

Juan Carlos Zuazua, director general de Viva, reconoció que la compañía tuvo que operar en un entorno complicado, marcado también por un menor dinamismo económico y consumidores más cautelosos.

“El tercer trimestre continuó marcado por costos de combustible persistentemente elevados, un entorno macroeconómico más débil y un consumidor cauteloso. En este contexto, mantuvimos el enfoque en proteger la liquidez mediante una gestión disciplinada de la capacidad y los costos, acompañada de una sólida ejecución operativa”, expuso en su reporte.

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En Volaris , la presión sobre los costos también fue considerable. Su CASM de combustible pasó de 7.90 centavos de dólar a 9.97 centavos, lo que representó un incremento de 26.2% anual.

La aerolínea encontró cierto margen de maniobra en el comportamiento de la demanda y en su estrategia para elevar los ingresos por pasajero. Los ingresos por servicios adicionales crecieron 8.4%, mientras que la tarifa base promedio avanzó 25.5%.

Estos factores contribuyeron a que sus ingresos operativos totales alcanzaran 1,038 millones de dólares, un crecimiento de 32% frente al tercer trimestre del año anterior.

Enrique Beltranena, presidente y director general de Volaris, destacó que la compañía consiguió absorber la capacidad adicional que incorporó durante la temporada alta de verano, apoyada en la expansión de su red transfronteriza y en una mayor productividad de su flota.

“Iniciamos la temporada alta de verano con un plan claro y lo cumplimos. La demanda sólida absorbió la capacidad adicional, mientras que la expansión de nuestra red transfronteriza, la asignación disciplinada de capacidad y la mejora en la productividad de nuestra flota reforzaron nuestra posición competitiva”, expuso en su reporte.

Pese al crecimiento de sus ingresos, Volaris terminó el trimestre con una pérdida neta de 26 millones de dólares. Beltranena consideró que los resultados validan su estrategia y la resistencia de su modelo de ultrabajo costo, al demostrar su capacidad para convertir una “ejecución disciplinada en resultados tangibles”.

El crecimiento tendrá que pasar por la rentabilidad

Aunque las tres compañías enfrentan presiones similares, sus estrategias muestran que el control de la capacidad y la búsqueda de ingresos adicionales se han convertido en herramientas centrales para amortiguar el encarecimiento de los combustibles.

Para las aerolíneas, esto implica revisar no solo cuántos vuelos operan, sino también dónde colocan sus aviones, qué rutas ofrecen mejores rendimientos y cuánto ingreso pueden obtener de cada pasajero más allá de la tarifa base.

La disciplina también será relevante en los siguientes trimestres, particularmente porque las presiones sobre los combustibles todavía no muestran una salida clara. En ese escenario, recuperar el crecimiento sin deteriorar los márgenes será uno de los principales desafíos de las compañías.

Aeroméxico anticipa que la demanda continuará mostrando fortaleza y espera que sus ingresos del cuarto trimestre aumenten aproximadamente 15% anual. Sin embargo, Conesa anticipó que la expansión de la compañía seguirá sujeta a una administración cuidadosa de los recursos.

“Hacia adelante, las perspectivas de demanda siguen siendo favorables y esperamos que los ingresos del cuarto trimestre aumenten aproximadamente 15% año contra año. Al retomar el crecimiento de manera disciplinada, esperamos aprovechar un mayor apalancamiento operativo y seguir fortaleciendo nuestra rentabilidad”, comentó.

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