Para Aeroméxico, el desafío se reflejó en un gasto total de combustible de 469 millones de dólares entre julio y septiembre, un incremento de 57.6% respecto al mismo periodo del año pasado. Aunque la presión sobre este insumo fue considerable, la aerolínea consiguió cerrar el trimestre con una utilidad neta de 40.6 millones de dólares.
Andrés Conesa, director general de la compañía, explicó que la respuesta ha consistido en combinar una estrategia comercial enfocada en fortalecer los ingresos con un mayor control de los costos y una administración cuidadosa de la capacidad.
“A pesar de que los precios del combustible alcanzaron niveles históricos durante el trimestre, las iniciativas comerciales enfocadas en fortalecer los ingresos, la gestión disciplinada de costos y administración prudente de la capacidad nos permitieron compensar el impacto de los mayores costos de combustible”, expuso Conesa en su reporte financiero.
Los ingresos totales de Aeroméxico sumaron 1,600 millones de dólares, un crecimiento de 13.6% anual. El avance estuvo impulsado principalmente por el desempeño de su segmento premium, el dinamismo de su programa de lealtad y mayores ingresos por pasajeros, particularmente en los mercados internacionales.
La compañía también ha optado por reasignar su oferta hacia destinos internacionales con mayor rentabilidad y ajustar el número de frecuencias para evitar que la capacidad disponible supere la demanda.
Viva y Volaris buscan exprimir su capacidad
Las aerolíneas de bajo costo también enfrentaron mayores presiones, aunque con retos operativos adicionales. Viva tuvo que lidiar con el encarecimiento del combustible y con las inspecciones no programadas de motores Pratt & Whitney, que obligaron a mantener algunos aviones en tierra y redujeron su capacidad 4.4% durante el trimestre.
En este escenario, la compañía registró ingresos operativos totales por 696 millones de dólares, un incremento de 6.1% anual. El resultado estuvo respaldado por mayores factores de ocupación, ingresos complementarios y una administración más eficiente de la capacidad disponible.
Sin embargo, el impacto del combustible impact sus costos. El CASM de combustible, indicador que mide el costo por asiento por milla disponible, pasó de 2.69 centavos de dólar en el tercer trimestre del año pasado a 3.99 centavos en el mismo periodo de este año, un incremento de 48.6%.
La presión sobre los gastos terminó por reflejarse en sus resultados, con una pérdida neta de 27 millones de dólares.
Juan Carlos Zuazua, director general de Viva, reconoció que la compañía tuvo que operar en un entorno complicado, marcado también por un menor dinamismo económico y consumidores más cautelosos.
“El tercer trimestre continuó marcado por costos de combustible persistentemente elevados, un entorno macroeconómico más débil y un consumidor cauteloso. En este contexto, mantuvimos el enfoque en proteger la liquidez mediante una gestión disciplinada de la capacidad y los costos, acompañada de una sólida ejecución operativa”, expuso en su reporte.