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Revista Digital
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Los autos tienen cada vez más tecnología, pero eso también les genera más problemas a sus dueños

Las pantallas más grandes, las cámaras y los sistemas digitales elevan el equipamiento de los automóviles, pero también multiplican las posibilidades de fallas.
La pantalla de infoentretenimiento de un vehículo muestra un mensaje de error.
La categoría de infoentretenimiento es la que más problemas genera a los propietarios de un auto con menos de tres años de uso. (Foto: iStock / Imagen creada con IA Notebook)

La tecnología se ha convertido en uno de los principales argumentos de venta de la industria automotriz. Cámaras que ofrecen una visión de 360 grados, pantallas cada vez más grandes, asistentes electrónicos y conexiones inalámbricas prometen hacer más cómoda y segura la experiencia de manejo. Sin embargo, ese equipamiento también está abriendo un nuevo frente para las automotrices: mientras más tecnología incorporan los vehículos, más problemas encuentran sus propietarios para utilizarla.

En México, las fallas relacionadas con la conectividad Bluetooth ya encabezan la lista de problemas más frecuentes entre los propietarios de vehículos de uno a tres años de antigüedad. De acuerdo con el último Estudio de Calidad y Confiabilidad del Vehículo (VDS), elaborado por la consultora J.D. Power, casi seis de cada 100 automóviles presentan alguna complicación relacionada con esta tecnología.

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Los inconvenientes aparecen desde el emparejamiento inicial del teléfono con el sistema multimedia y pueden repetirse cuando el conductor intenta conectar un segundo dispositivo. También ocurren al entrar o salir del vehículo y se vuelven más frecuentes cuando el sistema tiene varios equipos registrados o después de reiniciarse.

El problema refleja una paradoja para la industria automotriz. Los fabricantes incorporan cada vez más funciones digitales para diferenciar sus modelos, pero la experiencia de uso no siempre avanza al mismo ritmo. La conectividad, que debería simplificar la interacción entre el conductor y el vehículo, se está convirtiendo en una fuente de insatisfacción.

El segundo problema más recurrente tiene que ver con algo aparentemente más sencillo: la disponibilidad de puertos USB para cargar dispositivos electrónicos. Aunque los automóviles integran cada vez más funciones digitales, su infraestructura de conexiones físicas no siempre responde a las necesidades de los usuarios.

La mayoría de las unidades cuenta con apenas dos puertos USB, una configuración que comienza a quedarse corta frente a la cantidad de dispositivos que los ocupantes necesitan conectar. Los consumidores demandan más conexiones tipo C, alternativas para conectar computadoras portátiles y puertos en la segunda fila de asientos, particularmente para cargar teléfonos y otros equipos.

El tercer lugar lo ocupan los problemas relacionados con las cámaras. Algunos vehículos ya incorporan hasta seis dispositivos de este tipo o sistemas que ofrecen una visión periférica de la unidad, pero sus lentes se ensucian con facilidad. Para algunos propietarios, limpiarlos se ha convertido en una tarea prácticamente diaria para mantener la visibilidad de los sistemas de asistencia.

La tendencia también se refleja en las categorías que concentran más quejas de los consumidores. El infoentretenimiento es el apartado con mayores problemas en la industria automotriz, seguido de los controles y displays, y después de la experiencia de manejo.

“El infoentretenimiento es el talón de Aquiles de toda la industria en todo el mundo. Están dando pantallas más grandes, pero más problemas. Si vienen más equipados, ahí puede haber problemas. Es donde deben de trabajar para mejorar”, comenta Gerardo Gómez, country manager de J.D. Power México, en entrevista con Expansión.

Las pantallas de mayor tamaño, los sistemas de conectividad y las cámaras multiplican las posibilidades de interacción, pero también agregan componentes que deben funcionar de manera coordinada y responder a las condiciones de uso de cada mercado.

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Las marcas chinas enfrentan otros problemas

La lista de fallas cambia cuando se analizan por separado los vehículos de fabricantes chinos. Aunque las dificultades tecnológicas también aparecen entre sus principales pendientes, el orden de los problemas revela una experiencia distinta a la del promedio de la industria.

En estas marcas, las fallas relacionadas con las cámaras ocupan el primer lugar, mientras que los problemas con los frenos se ubican en la segunda posición. En particular, los propietarios reportan ruidos y rechinidos, una situación que para el conjunto de la industria aparece hasta el sexto lugar.

El tercer problema más frecuente vuelve a ser la conectividad Bluetooth, una coincidencia con la tendencia general del mercado mexicano. En cambio, la insuficiencia de puertos USB, que ocupa el segundo lugar entre las quejas de la industria, no figura entre las principales preocupaciones de los propietarios de vehículos chinos.

Para Gómez, este cambio en el tipo de fallas representa una evolución en la adaptación de estas marcas al mercado mexicano. En ediciones anteriores del estudio VDS, los principales problemas de sus vehículos estaban relacionados con el tren motriz y su adaptación a las condiciones locales. Ahora, las quejas se concentran más en componentes tecnológicos y de equipamiento.

Esto sugiere que los fabricantes han avanzado en aspectos mecánicos, aunque todavía tienen trabajo pendiente para ajustar sus productos a las necesidades de los consumidores mexicanos.

“Ya están personalizando o customizando los vehículos para el mercado nacional, pero todavía les falta el camino. La misma tecnología, con todas esas actualizaciones a distancia o vía internet, eso les ayuda a ser más rápido, sí, pero deben de seguir entendiendo e invertir en cómo es el uso del vehículo de una persona aquí en México”, agrega.

La posibilidad de realizar actualizaciones a distancia permite a las marcas corregir o mejorar algunas funciones sin que el propietario tenga que acudir necesariamente a un distribuidor. Sin embargo, esa ventaja no sustituye la necesidad de probar los componentes y entender cómo interactúan los conductores con ellos.

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