Para el directivo, este tipo de bonos disminuye los riesgos financieros que tienen que ver con el cambio climático. Por ejemplo, las inversiones en petróleo, gas u otros combustibles fósiles van a tender a perder valor en el mercado, porque la tendencia es que se apueste por otro tipo de energías.
“Es una macrotendencia a nivel internacional, los grandes mercados independientemente de cualquier rumbo político que exista están tomando la decisión de descarbonizar portafolios”, dice Piquero.
En México aún hay muchas áreas de oportunidad para que estos instrumentos crezcan aún más. De acuerdo con Afore Sura, es necesario que tanto inversionistas como emisores conozcan y comprendan los riesgos físicos y de transición asociados con el cambio climático, mismos que podrían traducirse en impactos económicos importantes.
El equipo de la BMV trabaja en difundir y promocionar ante inversionistas como potenciales emisores las ventajas de estos instrumentos, y Piquero no descarta que en el futuro este mercado crezca. “Hay posibilidades de que otros instrumentos sean enverdecidos, como los CKDs, Fibras, podríamos ver una Fibra Verde, porque demanda hay”.