En la última semana, el precio del WTI, un tipo de crudo que se usa como referencia en el mercado, ha caído 25%. Delgado explica que el desplome del precio del petróleo acarrea más problemas económicos, sobretodo a los países que dependen de los ingresos petroleros, como es el caso de México.
Si a la baja en el precio del barril de petróleo se le suma la depreciación del peso frente al dólar (de 9% en la última semana), la débil economía del país (que registró una baja de -0.1% en 2019) y los problemas financieros por los que atraviesan las finanzas de la principal empresa estatal del país, Pemex, tienes el escenario -que ya lo han advertido las calificadoras- perfecto para que México pierda su grado de inversión.
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Ante el negro panorama que se avecina, los bancos centrales tanto de México como de otros países han optado por anunciar medidas para ayudar al mercado y a la economía. En México, Banxico llevó a cabo cuatro subastas de coberturas cambiarias para detener la depreciación del peso. En Estados Unidos, la Reserva Federal recortó su tasa de referencia 50 puntos base y anunció que inyectará liquidez a través de contratos de recompra en instrumentos de deuda. Y en Europa, el Banco Central indicó que comprará 120,000 millones de euros en bonos de deuda y realizará inyecciones de liquidez.
Los analistas, y en general el mercado, ven con buenos ojos estas medidas, aunque les parece insuficiente y aseguran que las caídas, la alta volatilidad y la incertidumbre seguirán al menos hasta que se controle y se conozca realmente el efecto del coronavirus en la economía mundial.