Esta estrategia también “ayuda a dar una señal a los inversionistas de que la misma empresa está viendo que sus acciones están baratas y que tienen un valor que no se está reflejando en el mercado”, comenta Juan Rich, director de análisis y estrategia bursátil de Ve por Más.
La caída en el mercado bursátil a principios de marzo abrió la oportunidad a las empresas de comprar sus propias acciones a precios atractivos, pero esto cambió en tan solo unos días, pues el mercado comenzó a desplomarse (en dos semanas, el IPC cayó más de 20%). En medio de un escenario donde todo se derrumba que una empresa siga comprando sus acciones no tiene sentido.
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“Cuando el mercado percibió que la economía podría entrar en recesión, por el tema del coronavirus, cambiaron las reglas del juego. Ahorita lo que las empresas están buscando es tratar de conservar la mayor cantidad de liquidez que puedan, porque están viendo que sus ventas van a caer o van a tener que cerrar temporalmente”, dice Carlos Ponce, socio fundador de SNX, firma de análisis, promoción e inversión bursátil.
La recompra no la realizan todas las empresas, es una estrategia que se autoriza en la asamblea anual de inversionistas. Entre abril y mayo se suelen realizar estas asambleas, por lo que los analistas esperan que uno de los acuerdos a los que llegarán la mayoría de las empresas es reducir su fondo de recompra para poder mantener la liquidez y tener reservas.