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Los bonos ‘están de fiesta’ y a las Bolsas no le gusta

El mercado accionario se comporta a la inversa que el de bonos: mientras los rendimientos de estos suben, los de las acciones bajan.
jue 04 marzo 2021 05:00 AM
Financial charts at digital display
El rendimiento de los bonos del Tesoro ronda su nivel más alto en un año.

El ánimo de los inversionistas en el mercado de acciones parece que se desinfló. En las últimas semanas, los principales índices bursátiles, tanto de Estados Unidos como de Europa y México han caído. ¿La causa? El alza en el rendimiento de los bonos del Tesoro a largo plazo.

Los bonos gubernamentales son activos que se consideran de muy bajo riesgo. Si el rendimiento que otorgan a los inversionistas sube, se vuelven más atractivos que las acciones, que si bien pagan más son mucho más riesgosas.

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La semana pasada fue la peor registrada desde octubre para el Nasdaq, uno de los principales índices bursátiles de Estados Unidos, al caer 5%, debido al alza de los rendimientos de los bonos.

“Este incremento de los rendimientos se debe exclusivamente al aumento de las previsiones de inflación”, señala Yves Bonzon, CIO de Julius Baer. Este fenómeno se concentra en lo que llaman los analistas la parte larga de la curva, que son los bonos de largo plazo (10, 20, 30 años), y “está asociado con las expectativas de que haya una recuperación económica mucho más rápida a lo que previamente se esperaba en Estados Unidos”, comenta Jessica Roldán, economista en jefe de Finamex Casa de Bolsa.

Por ahora, las buenas noticias para la economía parece que abundan: las campañas de vacunación mantienen su curso, lo que apoya la idea de que pronto se comiencen a reactivar las actividades y el paquete de estímulo económico de Estados Unidos, de 1.9 billones de dólares, avanza para su aprobación.

El crecimiento económico está acompañado con un aumento de la demanda de bienes y servicios, las personas consumen y gastan más, lo que provoca un incremento en los precios de los productos, o sea inflación. Jessica Roldán explica que las tasas de largo plazo están determinadas por varios elementos, entre ellos las expectativas de inflación, si estás suben, a la par lo hacen los rendimientos de los bonos.

Esta preocupación no tiene impacto en la tasa de corto plazo, la Reserva Federal de Estados Unidos ha dicho que mantendrá esa tasa, que es la de referencia y que la institución fija, cercana a cero -en el nivel actual- al menos hasta finales de 2022, detalla la especialista.

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Por otro lado, al subir la inflación también aumenta la preocupación de que la Reserva Federal eleve la tasa de referencia, dice Carlos Ponce, socio fundador de SNX, firma de inversión y estrategia bursátil.

El año pasado, la Reserva Federal, y otros bancos centrales en el mundo, bajaron sus tasas de referencia con la intención de estimular a la economía. Estas tasas también funcionan como guía para los créditos de los bancos, al bajarla, los créditos son más baratos, lo que incentiva el consumo y la inversión. Al haber más dinero en la economía, y una mejora en las expectativas económicas y por tanto en los resultados de las empresas, los inversionistas se encantaron por las acciones, haciendo que los principales índices subieran. Tan solo desde el punto más bajo del S&P500, uno de los principales índices bursátiles de Wall Street, el 23 de marzo de 2020, acumula un alza de 70.7%.

La tasa de referencia, que incentiva a la economía, también sirve para controlar la inflación. Las autoridades la suben para desincentivar el consumo y frenar el alza de los precios, pero por ahora no es una preocupación real. “Incluso si la Fed decidiera aumentar la tasa de interés de referencia, seguiría siendo muy baja y sería por “la razón correcta”: Un fuerte crecimiento económico previsto, lo que implica mucho mejores ganancias para las empresas en Bolsa”, indica Ponce.

La pregunta clave, dice Roldán, es si esto es un episodio malo para las Bolas o si van a seguir cayendo. A manera de respuesta, la especialista dice que pudo haber sido un ajuste, pero que mientras se mantengan estas expectativas de una recuperación económica más los estímulos económicos que se esperan y el avance de la vacunación, en realidad es una buena noticia. “Son ajustes, hay que cuidar que se hagan de manera ordenada, pero son buenas noticias para las acciones, porque implica que la economía va a seguir creciendo, la demanda de los productos de las empresa va a aumentar, sus ganancias se van a incrementar y el precio de sus acciones tenderá a subir”, dice.

Patrik Lang, director de capital e investigación y estrategia en Julius Baer, y Esty Dwek, jefa de Estrategia Global de Mercados de Natixis IM, coinciden en que es un mero ajuste y que en adelante las acciones de las empresas de sectores cíclicos -que se desempeñan a la par de la economía-, especialmente el industrial, de materias primas y financiero, se verán como los más beneficiados.

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