El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y es considerado el punto más sensible del comercio energético global. Especialistas de Argus advirtieron que el mercado de fletes marítimos quedó prácticamente paralizado tras ataques a embarcaciones y la retirada de coberturas de riesgo de guerra por parte de aseguradoras. Sin esa protección, muchos armadores han evitado transitar la zona.
En gas natural, el impacto podría ser aún más delicado para Europa, cuyos inventarios se ubican por debajo del promedio histórico al cierre del invierno. Un cierre prolongado de Ormuz afectaría directamente exportaciones clave de Qatar —uno de los mayores proveedores de GNL del mundo— y complicaría la reposición de reservas antes del próximo invierno.
"Casi 20% del suministro mundial de GNL debe transitar por Ormuz. Los precios del gas subieron alrededor de 20%, reflejando un mercado más ajustado que el petrolero, especialmente en Europa, donde los inventarios están alrededor del 20% por debajo del promedio histórico", explicó Martin Senior, head of European LNG pricing en Argus Media.
¿Tercer shock petrolero?
Sylvain Bersinger, advertió a AFP que el escenario abre la puerta a un posible “tercer shock petrolero”, en referencia a las crisis de 1973 y 1979. Esto quiere decir que un barril en 110 dólares no sería descartable en caso de interrupciones prolongadas.
Sin embargo, Adam Hetts, director global multiactivos de Janus Henderson, señala que aunque los precios deberían subir, podrían mantenerse en “niveles razonables” si la disrupción es breve.
"Un aumento sostenido hacia los 80 dólares sería consistente con el conflicto de junio de 2025, y hacia los 90 dólares, con abril de 2024", explicó el experto en un comunicado.
En la misma línea, el Chief Investment Office de UBS considera que su escenario base contempla solo una interrupción temporal del suministro global. No obstante, reconoce que un bloqueo sostenido de Ormuz elevaría el riesgo de un impacto más profundo en crecimiento e inflación.