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Tensión en el Golfo dispara crudo y gas; el mundo mide el riesgo de desabasto

El conflicto en Medio Oriente impulsa crudo y activos refugio, mientras mercados evalúan si se trata de un choque temporal o del inicio de presiones más duraderas sobre inflación y crecimiento.
lun 02 marzo 2026 03:04 PM
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Imagen satelital muestra una columna de humo tras una explosión en el puerto de Bandar Abbas, a lo largo del estrecho de Ormuz. Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán el 28 de febrero, matando al líder supremo iraní y a sus principales líderes militares. Esto llevó a las autoridades a responder con ataques contra Israel y bases estadounidenses en el Golfo. (Foto de 2026 Planet Labs PBC / AFP) (-/AFP)

La escalada militar entre Estados Unidos e Irán colocó al petróleo y al gas natural en el centro de la volatilidad financiera. Los ataques conjuntos de Washington e Israel sobre territorio iraní elevaron el riesgo geopolítico y encendieron las alertas sobre una posible disrupción en el suministro energético mundial, particularmente a través del estratégico Estrecho de Ormuz.

De acuerdo con estimaciones del mercado, por ese paso marítimo transita cerca de 20% del petróleo consumido globalmente, alrededor de 17 millones de barriles diarios entre crudo y productos refinados, así como casi 19% del gas natural licuado (GNL). Tras los primeros bombardeos, el Brent llegó a dispararse casi 9% en una sola jornada, acercándose a los 80 dólares por barril, mientras los futuros del gas en Europa registraron incrementos de casi 50%.

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El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y es considerado el punto más sensible del comercio energético global. Especialistas de Argus advirtieron que el mercado de fletes marítimos quedó prácticamente paralizado tras ataques a embarcaciones y la retirada de coberturas de riesgo de guerra por parte de aseguradoras. Sin esa protección, muchos armadores han evitado transitar la zona.

En gas natural, el impacto podría ser aún más delicado para Europa, cuyos inventarios se ubican por debajo del promedio histórico al cierre del invierno. Un cierre prolongado de Ormuz afectaría directamente exportaciones clave de Qatar —uno de los mayores proveedores de GNL del mundo— y complicaría la reposición de reservas antes del próximo invierno.

"Casi 20% del suministro mundial de GNL debe transitar por Ormuz. Los precios del gas subieron alrededor de 20%, reflejando un mercado más ajustado que el petrolero, especialmente en Europa, donde los inventarios están alrededor del 20% por debajo del promedio histórico", explicó Martin Senior, head of European LNG pricing en Argus Media.

¿Tercer shock petrolero?

Sylvain Bersinger, advertió a AFP que el escenario abre la puerta a un posible “tercer shock petrolero”, en referencia a las crisis de 1973 y 1979. Esto quiere decir que un barril en 110 dólares no sería descartable en caso de interrupciones prolongadas.

Sin embargo, Adam Hetts, director global multiactivos de Janus Henderson, señala que aunque los precios deberían subir, podrían mantenerse en “niveles razonables” si la disrupción es breve.

"Un aumento sostenido hacia los 80 dólares sería consistente con el conflicto de junio de 2025, y hacia los 90 dólares, con abril de 2024", explicó el experto en un comunicado.

En la misma línea, el Chief Investment Office de UBS considera que su escenario base contempla solo una interrupción temporal del suministro global. No obstante, reconoce que un bloqueo sostenido de Ormuz elevaría el riesgo de un impacto más profundo en crecimiento e inflación.

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Inflación y crecimiento bajo presión

El canal de transmisión más inmediato al resto de la economía, en un caso de conflicto prolongado, sería la inflación energética. Según cálculos citados por UBS, un aumento de 10% en los precios de la gasolina en Estados Unidos podría añadir hasta 0.3-0.4 puntos porcentuales acumulados a la inflación general en Estados Unidos, aunque el efecto tendería a diluirse con el tiempo.

"En un escenario prolongado de incertidumbre, el aumento de los precios del petróleo podría generar temores inflacionarios a nivel global, lo que a su vez podría reducir la probabilidad de recortes en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, actualmente previstos hacia finales de este año", señaló Hetts.

Para economías importadoras netas de energía —especialmente en Asia y Europa— el golpe sería mayor. China, que absorbe buena parte del crudo iraní, aparece como una de las más expuestas. De hecho, según UBS, alrededor de 13% de las importaciones marítimas de crudo de China provienen de Irán.

A nivel global, estimaciones de Coface sugieren que un incremento sostenido de 15 dólares en el Brent podría restar alrededor de 0.2 puntos porcentuales al crecimiento mundial y sumar cerca de medio punto a la inflación.

Para Ruben Nizard, responsable de la investigación sectorial en Coface, esta crisis también podría “volver a alimentar la subida de los costes del flete marítimo”. "A nivel mundial, esto abriría la puerta a un escenario económico de estanflación, con un crecimiento muy débil, incluso nulo, o incluso negativo en algunos países", comentó.

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¿Cuáles países corren más riesgo?

De acuerdo con un análisis de Natixis, la India importa alrededor del 85% de su petróleo, del cual 60% proviene del Estrecho. China importa un 40% de su petróleo a través del Estrecho y es el mayor importador de petróleo iraní. Japón importa alrededor del 90% y de éste, 75% proviene del Estrecho. Corea es también un importador fuerte de petróleo, por lo que el aumento de los precios sin duda afectaría a ese país. No obstante, la firma matiza y afirma que es muy poco probable que Estados Unidos esté dispuesto a extender por mucho tiempo el conflicto, además, tampoco ve posibilidades de que la ofensiva americana-israelí ponga en peligro la infraestructura petrolera de Irán.

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