Para Salvador Rivero, el llamado Pizza Day representa más un símbolo cultural que un simple aniversario dentro de la comunidad cripto. El directivo considera que el episodio ayudó a consolidar la narrativa alrededor de Bitcoin y evidenció cómo un activo que prácticamente no tenía valor monetario comenzó a adquirir relevancia económica global.
“Fue la primera vez donde efectivamente se hizo una transacción entre una persona que tenía bitcoin y otra persona que aceptó bitcoin como medio de pago. Lo que terminó haciéndolo famoso fue el monto, porque eran 10,000 bitcoins cuando todavía no tenían realmente valor monetario y hoy representan una fortuna”, señala Rivero.
Durante sus primeros años, bitcoin estuvo asociado principalmente con comunidades tecnológicas y perfiles de alto riesgo financiero. Sin embargo, el ecosistema comenzó a transformarse entre 2017 y 2021, cuando aparecieron nuevas aplicaciones vinculadas con contratos inteligentes, finanzas descentralizadas y activos digitales respaldados en blockchain. El crecimiento también estuvo acompañado por episodios de volatilidad extrema y el colapso de proyectos que no lograron consolidarse.
La pandemia aceleró otro cambio importante para el sector. Fondos de inversión, gestoras de activos y bancos empezaron a explorar la infraestructura blockchain como una alternativa para reducir costos y agilizar operaciones financieras. Empresas como BlackRock, Franklin Templeton y Fidelity Investments impulsaron productos relacionados con activos digitales y fondos cotizados vinculados con bitcoin.
“En blockchain las operaciones pueden liquidarse prácticamente al instante y sin tantos intermediarios. Eso reduce costos y cambia completamente la lógica de operación tradicional. Lo que estamos viendo es que muchas instituciones financieras ya empiezan a construir infraestructura sobre esta tecnología”, explica Rivero.
La expansión del mercado también modificó el perfil de los usuarios. De acuerdo con datos de Binance citados por el directivo, más del 75% de sus clientes provienen actualmente de mercados emergentes, donde millones de personas todavía no tienen acceso pleno al sistema bancario tradicional. La industria cripto ha encontrado en esas economías uno de sus principales espacios de crecimiento.